Santiago Arias cumplió el sueño de su padre en el fútbol

El lateral antioqueño de la selección de Colombia fue anunciado como nuevo refuerzo del Atlético de Madrid.

Santiago Arias, lateral colombiano del Atlético de Madrid.

Por su velocidad en la cancha fue apodado como la gacela. Desde que era delantero o volante ofensivo en el equipo de su colegio, el Calasanz de Medellín, marcaba diferencia y en pocos metros les sacaba varios de ventaja a sus rivales. Esa destreza la obtuvo gracias al apoyo de Raúl, su padre, un futbolista frustrado que no llegó lejos porque en su casa no les gustaba que perdiera el tiempo pateando balones. Fue justamente la razón que lo motivó a comprar balones, uniformes de Atlético Nacional y afiches de futbolistas llamativos cuando supo que Santiago iba a nacer. Su objetivo era que su hijo sintiera una pasión por el fútbol como la suya. Claro que no fue tarea fácil porque cuando Santiago creció, lo que lo entretenía más que el fútbol era jugar con carritos y muñecos.

Pero cuando cumplió cinco años, Santiago Arias solamente anhelaba que llegara el recreo para jugar fútbol con sus compañeros de salón. Los juguetes pasaron a un lado y lo más importante era el balón. Es más, cuando la cancha estaba ocupada por niños más grandes, ponían sacos como arcos y se armaban partidos en lugares improvisados .

Un día Ceferino García, en ese entonces su profesor de educación física, lo vio y quedó impresionado. Le hizo seguimiento y al crecer un poco más, lo comenzó a incluir en el equipo del colegio. Con su velocidad marcaba diferencia y anotaba muchos goles. Sin embargo, al llegar a la Escuela Alexis García, se echó unos metros para atrás en el campo y comenzó a ocupar las posiciones que hoy día lo llevaron a ser profesional.

Siempre contó con el apoyo de Raúl. Era él quien lo llevaba a los partidos, le daba indicaciones, le aconsejaba y se preocupaba porque no se desviara del camino. Lo trató de aislar de ambientes hostiles y lo protegió en esos momentos en los que las presiones pudieron hacerlo fallar. Por eso, cuando Santiago fue campeón con la Selección de Antioquia y pasó a La Equidad sintió que había cumplido su tarea, porque ya hacía parte de un club de la primera división y el debut estaba más cerca.

Cuando Santiago iba a disputar su segundo partido como profesional, en Manizales frente al Once Caldas, su padre murió. Santiago no jugó y viajó a Medellín para acompañar a su hermana y a su mamá en ese momento difícil que marcó su carrera, porque fue el motor para cumplir el sueño que su papá hubiese querido: ser uno de los grandes jugadores de Colombia.

Raúl nunca lo pudo ver con la camiseta de la selección Colombiana. Sin embargo, la semilla que sembró en su hijo germinó y los resultados se dieron más temprano que tarde. Tras destacarse en el Mundial sub-20 de 2011 de Colombia, fue a jugar a Europa en el Sporting de Lisboa. Luego llegó al PSV de Holanda, uno de los equipos más históricos de ese país. Allí brilló y gracias a sus actuaciones en este verano pasó al Atlético de Madrid, con el que firmó contrato hasta el 2023.

Santiago Arias será el sexto futbolista colombiano en la historia del Atlético de Madrid, después de Adolfo Valencia, Luis Amaranto Perea, Radamel Falcao García, Jackson Martínez y Rafael Santos Borré. El antioqueño llega por pedido del técnico argentino Diego Pablo Simeone.