La segunda es la vencida

Edwin Valencia ha sido uno de los hombres de confianza del técnico Pékerman desde la eliminatoria al Mundial de Brasil. Sin embargo, las lesiones no le permitieron consolidarse.

Edwin Valencia, titular de la selección de Colombia. EFE

Faltaba un día para un partido decisivo en la Liga del Valle y el equipo se había quedado sin volantes de marca. Los que habitualmente ocupaban esa posición habían sufrido lesiones y por eso el desespero del técnico Juan Carlos Grueso, que en uno de los entrenamientos previos al día del juego preguntó quién creía tener la capacidad de ocupar esa posición. Nadie levantaba la mano, hasta que Edwin Valencia, por ese entonces delantero, asumió el riesgo. Su tío Manuel Valencia había jugado como profesional de volante de contención y quizás eso lo motivó a echarse unos metros hacia atrás. Unos años más adelante debutaría con la camiseta del América de Cali en ese mismo puesto que creía sería provisional. Y hasta el día de hoy, cuando es uno de los hombres de confianza del técnico de la selección colombiana, José Pékerman, demuestra que es de los mejores futbolistas del país ahí, quitando balones y entregándolos bien para generar ataques rápidos.

Muy temprano en la mañana se levantaba Edwin Valencia para ir de su casa, ubicada en el corregimiento de San Antonio de los Caballeros, en Florida, Valle, para ir a Cali a entrenar con el América en la sede de La Torja. Su mamá era empleada doméstica en la casa de los vecinos y el esposo de su madre trabajaba en una empresa de Yumbo. Ellos le daban para los pasajes de buses y para que comiera bien. Le tocaba faltar a veces al colegio por practicar fútbol y por eso tomaron la decisión de dejarlo ir a vivir a la casa hogar del cuadro Escarlata.

Allá compartió, entre otros, con Pablo Armero y Adrián Ramos, hoy en día miembros de la selección nacional de Colombia. La vida les permitió triunfar juntos en el América y ahora les deja disfrutar con el “equipo de todos”. Aunque Ramos se perdió esta Copa América por lesión, está muy pendiente de sus “panitas” desde su casa, en donde se recupera de una operación en el tobillo izquierdo. Mientras tanto sus colegas americanos buscarán esta tarde, ante Perú, lograr el paso a los cuartos de final del torneo continental que se disputa en Chile.

Edwin encontró su lugar en la selección tras destacarse por varias temporadas en el fútbol de Brasil. Pareciera que estuviera vetado, pero Pékerman rompió con ese mito y lo comenzó a llamar para las eliminatorias a Brasil 2014. En ese proceso el volante vallecaucano, de 30 años, se consolidó como una de las piezas fundamentales, claro que sus lesiones le causaron poco a poco ir cediendo espacio, que ganaron otros hombres como Alexander Mejía.

Su sueño más grande era llegar al Mundial de Brasil, para jugar en su tierra, en el país que lo había consolidado en el fútbol, pero en los días previos a la Copa del Mundo una lesión lo dejó fuera. “Ahora estoy feliz porque para mí fue muy duro el año pasado quedarme por fuera del Mundial. Gracias a Dios este año está siendo todo diferente. Estoy disfrutando de mis compañeros, del cuerpo técnico y estoy tratando de aprovechar esta oportunidad al máximo”, le confesó a El Espectador el futbolista, que en esta Copa América ha sumado 170 minutos en cancha, haciendo dupla en la zona de contención junto a Carlos Sánchez, en su mayoría, y Alex Mejía. “Pienso que nos hemos entendido bien. La tendencia es ir mejorando partido a partido y esperemos ante Perú mantener el mismo nivel o aún mejor”, destacó.

Tras cuatro años en el Fluminense, de Río de Janeiro en Brasil, Edwin pasó esta temporada al Santos, en donde ha recuperado la confianza y la titularidad. Justamente gracias a lo mostrado en pocos partidos con este club fue que Pékerman volvió a confiar en él. Ahora en la cancha él le responde al DT argentino y poco a poco va siendo el mismo de la eliminatoria. “Estoy feliz porque siento que estoy recuperando mi nivel”, asegura quien volverá a ser titular en el juego de esta tarde ante los incas, el cual se disputará bajo el inclemente frío de Temuco. “Nosotros en el primer partido habíamos terminado golpeados por haber perdido ante Venezuela, pero tras ganarle a Brasil estamos felices y esperamos que ese ánimo nos sirva para mantener el nivel y poder derrotar a Perú. La selección de Colombia está para grandes cosas y esperamos poder seguir en competencia hasta la final”.

Su vida en la tricolor

“Siempre estamos reunidos, jugando alguna cosa. Los que vienen de Italia trajeron un juego de cartas, un tal “Uno”, que yo no lo conocía. Nos han enseñado a todos y tratamos de divertirnos con eso”, dice Edwin con referencia a cómo se distraen en una concentración tan larga como esta. “El tiempo se pasa muy despacio. Claro que la mayor distracción mía es hablar con mi familia. Aprovecho para usar las redes sociales para estar cerca de la gente. También oigo música, leo y eso me ayuda a estar tranquilo”.

Su familia está en su natal San Antonio de los Caballeros, en el Valle del Cauca, corregimiento que esta tarde puede celebrar con el paso a los cuartos de final de la Copa América de Chile 2015. “Mi pueblo disfruta mucho con la selección y mi compromiso con ellos es darlo todo acá para darles una alegría”, asegura a este diario con entusiasmo, ese mismo que se le nota desde que ha vuelto al lugar en el que siempre ha querido estar, la selección de Colombia.