Trago amargo

La selección colombiana comenzó con derrota 1-0 ante Venezuela, en su participación en la Copa América de Chile. Fue un partido en el que nada salió bien. El miércoles será el siguiente juego ante Brasil.

El defensa colombiano Cristian Zapata, tras fallar una opción frente al arco venezolano Alain Baroja. /EFE

Venezuela se ha convertido en la bestia negra de Colombia y de José Pékerman. Desde que el técnico argentino es el DT de la selección nacional, no se la ha podido ganar a la vinotino. Por el momento en que llegaban ambos equipos a la Copa América, se pensaba que la tricolor tenía más opciones de quedarse con los tres puntos en el debut, sin embargo, Venezuela fue un equipo aguerrido que hizo ver muy mal a los colombianos y terminó ganando 1-0, tras un cabezazo de Salomón Rondón.

Las calles de Rancagua parecían un Municipio de Colombia. En las vías que rodean al estadio El Teniente, de la ciudad chilena, se vivió una ambiente de fiesta desde tempranas horas del día. Los tradicionales cánticos de la hinchada tricolor se mezclaron con salsa, vallenato y hasta un duelo de trova entre colombianos y venezolanos, que entretuvo a las personas mientras accedieron a las tribunas. De las 12.387 personas que acudieron al escenario deportivo, un 90 por ciento llevó la camiseta amarilla. Colombia, una vez más fue local fuera de su casa, como también lo fue en cuatro de los cinco partidos que disputó en el pasado Mundial en Brasil. El frío no fue impedimento.

Claro que sí que estuvo fría la selección. En el fútbol y en la vida hay días en los que nada sale bien y el de ayer fue uno de esos para Colombia. Jugó, probablemente, uno de los peores partidos de la era Pékerman y por eso terminó perdiendo. El técnico argentino le apostó a los conocidos: en las bandas utilizó a Pablo Armero y Camilo Zúñiga, por más de que no hubieran jugado prácticamente nada en la temporada. Mientras que en la mitad del campo le dio la oportunidad a Edwin Valencia, para ser el compañero en la zona de marca de Carlos Sánchez. En ataque, el socio de Falcao fue Carlos Bacca.

Los planes siempre se hacen pensando que con eso basta para que las cosas salgan bien, pero no fue así. Se tomó mucho riesgo al poner hombres sin continuidad y de ahí la mala presentación. Venezuela le apostó desde los primeros minutos a no dejar jugar a Colombia. A incomodar, pegar y desesperar a los rivales y con esa poco a poco fue encontrando la manera de vulnerar la frágil defensa tricolor, que sobretodo por las bandas, dio ventajas.

Colombia es un equipo poderoso en ataque, con nombres de peso y que cualquier club grande de Europa quisiera tener. Pero si el balón no les llega, todo comienza a ir mal. Por más de las ganas que le ponga James Rodríguez, si a él lo marcan y nadie se ofrece como variante, comienzan a fallar las cosas. En toda la primera parte ninguno de los delanteros colombianos tuvo una opción de gol. La generación de fútbol fue nula y, ya cuando llega el desespero, las oportunidades son cada vez menos claras. Tras el gol de Salomón Rondón, que le ganó por arriba a Jeisson Murillo, Colombia no supo reaccionar. Lo intentó con ganas, porque no hay que negar que corrieron y metieron hasta el final, pero el gol nunca llegó. Ni siquiera cuando Pékerman apostó todas sus fichas y envió a la cancha a Edwin Cardona, Teófilo Gutiérrez y Jackson Martínez. El equipo nacional se acercó varias veces al arco rival, pero el día no fue como aquella tarde de un 14 de junio (un año exacto atrás) ante Grecia en Brasil 2014, cuando ganó sin problemas.

Claro que ahora no se trata de acabar con lo que hay. Esto fue sólo un tropiezo y en un torneo corto como este, lo que hay que hacer es pasar la página rápidamente y pensar en el siguiente partido. Se tendrán que corregir muchas cosas y de Pékerman dependerá encontrar las soluciones, claro que esta es una nómina con muchos hombres de ataque y pocos que puedan aportar en la zona en donde más frágil se ve este equipo. En la mitad del campo defensivo la única alternativa es Alex Mejía, quien jugó muy poco con el Monterrey de México. Respecto a las bandas sí está la opción de Darwin Andrade, porque Pablo Armero demostró que no está y ubicarlo ante Brasil sería un riesgo. De lo poco de destacar del equipo, además de la entrega y las ganas de darlo todo de James Rodríguez, es la seguridad de David Ospina, quien en el gol no tuvo nada que hacer, pero que salvó dos balones claros de gol.

El próximo miércoles en el estadio Monumental de Santiago de Chile, será el siguiente reto de la selección colombiana en esta Copa América. Será ante Brasil, el mismo equipo que lo eliminó del Mundial y el único rival que no pudieron vencer los dirigidos por José Pékerman en el exitoso 2014. Una nueva oportunidad para que los colombianos sigan disfrutando de esta generación dorada de futbolistas, que tropezó, pero que tiene mucho por dar. De hecho, de lo que va corrido de la Copa América, la mayoría de los grandes y favoritos al título han sufrido. Además, hay que recordar que en este certamen hay cupos para los dos mejores terceros, no sólo los dos mejores de cada grupo como en la Copa del Mundo. Un triunfo podría bastar para estar en cuartos de final. Fue un trago amargo, pero el sorbo al final puede ser dulce.