Tras los pasos de Mario Yepes

La carrera del defensor caleño de 23 años que anotó el gol del triunfo frente a Brasil y le devolvió la esperanza a todo un país no ha sido fácil. Sin embargo, ha luchado dentro y fuera de la cancha para ser el mejor.

Jeison Murillo anotó el tanto de la victoria de la selección de Colombia sobre Brasil en la Copa América de Chile 2015. AFP

Si de reponerse de situaciones adversas en la vida se trata, Jeison Murillo es un campeón. Desde que partió hacia Europa cuando tenía 17 años y dejó atrás su natal Valle del Cauca, se le han presentado múltiples dificultades. Sin embargo, a este canterano del Deportivo Cali le gustan los retos y ha logrado superarlos con esfuerzo y dedicación. El miércoles, en el estadio Monumental de Santiago de Chile, el fútbol le dio una alegría y se llevó una de las tantas recompensas que seguramente recibirá durante su carrera.

Corría el minuto 36 del partido entre Colombia y Brasil, correspondiente a la segunda fecha del grupo C de la Copa América. Juan Guillermo Cuadrado levantó un tiro libre desde el costado derecho. Luego de un par de rebotes, el balón quedó a la deriva y Jeison, que se encontraba en el área junto a cinco compañeros más, logró conectar el zurdazo más importante de su carrera. Acababa de anotar el gol con el que a la postre derrotarían a la canarinha. Un remate que entró a la historia, pues sirvió para que Colombia volviera a derrotar a los pentacampeones del mundo luego de 24 años. Un tanto que se gritó con furia, con pasión, que no sólo se escuchó en el Monumental sino en toda Colombia. Luego de la dolorosa derrota sufrida en el debut frente a Venezuela, esta victoria llegaba como un bálsamo: era momento de volver a creer.

Pero, más allá del gol, la actuación de Murillo durante los 90 minutos fue acertada y por eso se convirtió en la oportunidad para ratificar que estaba en el nivel necesario para vestir la camiseta de la selección en un evento tan importante como la Copa América. Cabe recordar que, luego de la derrota inicial, algunos periodistas y aficionados pusieron en duda sus capacidades y decían que no tenía las condiciones necesarias para afrontar este campeonato. Le achacaban que su regular actuación se debía a la falta de fútbol con el Granada de España durante la última temporada, debido a un esguince del ligamento lateral interno de la rodilla derecha sufrido el pasado mes de abril. También alcanzaron a decir que no tenía la experiencia suficiente para encarar este tipo de partidos e incluso que no podía cumplir con la responsabilidad de reemplazar a un jugador de la talla de Mario Alberto Yepes.

“Debutar en un torneo tan importante y parejo como la Copa América no es fácil. Pero siempre voy a creer en mis condiciones y en lo que soy como jugador”, aseguró Murillo al final del encuentro. “Tengo sensaciones encontradas porque no ha sido fácil llegar hasta aquí. Ha sido un camino difícil. Todo esto no es una revancha, es resultado del esfuerzo”, agregó el defensor central de 23 años.

Desde que fue comprado por el Udinese de Italia en 2009, Murillo empezó un periplo por varios clubes de menor nivel en el fútbol español. Primero llegó al Granada; allí fue puesto en el equipo filial. Luego fue enviado al Cádiz, perteneciente a la segunda categoría. De allí saltó a Las Palmas, otro equipo que luchaba por el ascenso. Y a pesar de que mostraba un excelente nivel cumpliendo con sus labores dentro del terreno de juego, no era tenido en cuenta para el Granada, que tenía el derecho de su pase. Finalmente regresó en 2013 y logró consolidarse. Allí se acostumbró a jugar y a luchar por no descender. Nunca disputó títulos o clasificaciones a copas internacionales, pero la constante presión y competitividad que manejaba lo convirtieron en un jugador con personalidad, a pesar de su corta edad. Además, hacer parte de una liga con figuras del balompié mundial como Lionel Messi, Cristiano Ronaldo y James Rodríguez era una vitrina para que los mejores equipos del mundo, y el propio José Pékerman, se dieran cuenta de sus capacidades.

Precisamente por su tenacidad dentro de la cancha, el jugador caleño fue escogido por Pékerman y su cuerpo técnico para hacer parte del recambio generacional de la selección de Colombia. Ya demostró en los ocho partidos que lleva con la tricolor, seis amistosos y dos en esta Copa América, que es una seria alternativa para suplir la ausencia que dejó Yepes con su salida y que encaja perfectamente en la manera de jugar que ha adquirido el equipo nacional bajo las órdenes del entrenador argentino. “Es muy lindo haber llegado a hacer parte de esta familia. Eso sí, con una gran responsabilidad, porque se fue un gran jugador como Mario Yepes. Con la ayuda de Dios podremos sacar adelante este nuevo reto”, afirma el defensor central que luego de este torneo se incorporará al Inter de Milán en la Liga italiana.

“Ahora tenemos una mentalidad ganadora, por eso a todos los partidos llegamos con hambre de victoria. Aún no hemos ganado nada y saldremos a derrotar a Perú. Vamos detrás de un sueño, queremos llegar lejos”, explica con una expresión seria en el rostro para luego decir con una sonrisa pícara que espera seguir anotando goles. “Soy muy buen definidor con la pierna izquierda, para que vean. Era gol de Yepes, ahora es de Murillo”.