Un argentino quiere ser verdugo de la albiceleste

Ramón Díaz tomó las riendas de la selección paraguaya en diciembre de 2014 bajo una gran presión. Sin embargo, asumió el reto con responsabilidad y ahora sueña con jugar la final de la Copa América de Chile.

Ramón Díaz, el técnico argentino de la selección de Paraguay. / AFP

“Este es el desafío más importante de mi carrera”. Con esas contundentes palabras el entrenador argentino Ramón Díaz describió su nombramiento como director técnico de la selección paraguaya de fútbol el 4 de diciembre de 2014, día en el que la federación de ese país hizo oficial el anuncio. “Hay mucho para hacer, mucho para trabajar. Estamos muy contentos de haber terminado esta negociación, porque lo que necesitamos es trabajar para el futuro”, agregó el estratega de 55 años que llegaba luego de siete meses de inactividad, pues en mayo de ese año había renunciado a la dirección técnica de River Plate en Argentina, conjunto con el que salió campeón.

Sin embargo, desde que se hizo público su nombramiento, a Díaz le llovieron críticas de algunos sectores de la prensa y de importantes personajes del balompié de ese país como José Luis Chilavert. “No me ilusiono para nada. Conozco a la perfección a Ramón Díaz y a los jugadores que ha llevado. Para mí no tendría que estar al frente de Paraguay, es un hombre al que no le gusta el trabajo y ha llevado a futbolistas que realmente ya no pueden ocupar lugares dentro de la selección”, aseguró el exarquero que jugó en las ligas de Argentina, Uruguay, España, Francia y de su propio país. “Por eso yo no soy optimista conociendo a Ramón Díaz, es un vago, no le gusta el trabajo”, agregó, disparando sus dardos contra el nuevo seleccionador. A las críticas, Díaz sólo se abstenía a responder con mesura: “Estoy convencido de que no los vamos a defraudar”.

Por ello, la buena actuación que el combinado paraguayo ha tenido en esta Copa América de Chile, en donde hoy jugará su paso a la final frente a Argentina en el estadio Municipal Alcaldesa Ester Roa Rebolledo, Concepción desde las 6:30 p.m. (Gol Caracol), ha sido una manera de callar las críticas de sus detractores. Desde que debutó el pasado 13 de junio en La Serena frente a Argentina, el Pelado Díaz demostró que Paraguay estaba para grandes cosas en este torneo. Ese día iban perdiendo por 2-0 al final de la primera parte y al final pudo transformarlo en un valioso empate. Demostró que el equipo tenía personalidad.

Luego sumó tres puntos frente a Jamaica y finalmente empató en un aguerrido encuentro frente a los Uruguayos. De esta manera clasificó segundo en el grupo B y debió enfrentarse a Brasil en los cuartos de final. El partido, que inauguró la actividad copera en la ciudad de Concepción, terminó igualado a un tanto y por ello fue necesario definir al semifinalista a través de tiros desde el punto penal. Allí, Ramón Díaz jugó un papel fundamental, pues además de ser entrenador se desempeñó como psicólogo y motivador. “Dale, dale que están muertos”, gritaba Díaz a sus dirigidos haciendo referencia al gran cansancio que mostraban los brasileños al término de los noventa minutos. También arengó al experimentado portero Justo Villar para que aprovechara todo su conocimiento en una instancia en la que si bien se debe contar con suerte se debe tener en cuenta el aspecto psicológico. “Quería brindarles confianza para decirles que todo un país, todo un pueblo, estaba pendiente de ellos. El equipo estaba con mucha moral y determinación. Felicito a los jugadores por cómo lo hicieron”, contó el propio Pelado al término del encuentro.

Al final los pentacampeones del mundo quedaron eliminados. Dunga, el entrenador de la verdeamarela, adujo que 15 de sus jugadores tenían un virus. Sin embargo, Ramón Díaz y sus dirigidos sabían que fue una victoria fruto de su esfuerzo, de esa garra que caracteriza al pueblo paraguayo.

Luego del paso a semifinales, el exentrenador de River Plate no habló de revanchas ni con resentimiento frente a todos aquellos que lo habían criticado. Se preocupó más por destacar el esfuerzo del plantel que por otros factores externos. Demostró por qué ha sido un estratega exitoso a los equipos que ha dirigido. “La clave ha estado en hablarle a los jugadores convencido de las grandes características que tienen. El ambiente entre ellos a nivel grupal es excelente, hemos usado a todos los jugadores en la Copa América y eso es importante”, dijo al término del choque de cuartos. “Todos en este plantel son protagonistas y eso nos pone contentos porque damos buena imagen y ellos están ganando experiencia para lo que viene en la eliminatoria”, añadió el argentino.

“Ganamos credibilidad después de jugar ante Argentina, Uruguay y Brasil y que ninguno de los tres nos pudiera ganar. Hay que tener respeto por este equipo y la entrega que tiene, ha dado pasos importantes para el futuro. Todos estamos felices, hablamos que vamos a jugar una semifinal con uno de los grandes del mundo, tenemos que recuperarnos y la alegría sirve, pero enfocada en lo que viene”, dijo Ramón refiriéndose al encuentro de esta tarde frente al equipo argentino. “Ahora hay que mantener la tranquilidad. Sí, hemos conseguido algo importante y sabemos la calidad de los rivales a los que hemos enfrentado. Es mérito de los jugadores por lo profesionales que son. Desde que llegué a Paraguay me importaba el nivel grupal porque en lo futbolístico ya se sabía lo que tenía”, señaló.

“A Chilavert le digo que lo entiendo porque no conoce el trabajo que estoy haciendo. La gente tiene dudas hasta que te conoce. Necesitamos tiempo y trabajo para convencer a todos”, indicó el seleccionador de los paraguayos mientras hacía un guiño con su ojo. Esta tarde puede dar un paso más en su carrera para alcanzar el trono que se le otorgará al campeón de América el próximo 4 de julio.