Dayro Moreno: hoy en día no hay cenicientas

El atacante tolimense dice que para llegar a Brasil hay que empezar por vencer en La Paz.

Habla poco y bajo: como susurros cortos, breves, efímeros. En las declaraciones, Dayro Moreno es otro: queda poco del delantero astuto, sagaz, que va por la banda derecha o por el centro. Ante las cámaras, los micrófonos y las grabadoras, el tolimense se convierte en una figura tímida, que prefiere refugiarse en algo muy parecido al silencio.

Al margen de eso, Dayro (o “Dayron”, como prefiere llamarlo el técnico Leonel Álvarez) llega en un formidable momento a la selección de Colombia. Con el Tijuana, el atacante se ha destacado como uno de los goleadores del torneo mexicano. Aunque vive en una ciudad y juega en otra (reside en San Diego y cruza la frontera, acompañado de un cuerpo de seguridad, para los partidos con su equipo), la adaptación no le ha costado demasiado trabajo.

“Para uno es un orgullo estar convocado”, suelta. “Nos estamos preparando bien para el debut. La competencia es buena y esa es una de las alegrías de venir, porque es muy buena, y esa es una motivación para trabajar cada día mejor”. Desde luego, Moreno vuelve sobre una idea que Álvarez ha repetido todo el tiempo. “Ya tenemos trabajo acumulado, y lo que toca es demostrarlo en la cancha. Para eso, tenemos un reto importante en Bolivia”.

Para Moreno, es la segunda eliminatoria. Ya antes, en el camino a Sudáfrica, había tenido momentos importantes: el gol frente a los argentinos, en la victoria 2-1 en Bogotá. “Eso me marco muchísimo”, admite. Sin embargo, la vida le daría una pero le quitaría otra: en la pasada Copa América, dilapidó una opción que habría significado el triunfo ante el cuadro local. “Esto que viene no es una revancha. Dimos todo. Ahora hay que pensar en ir al Mundial”.

Como varios de sus compañeros, el atacante evita que lo encasillen. “Lo he dicho siempre: independientemente del puesto voy a rendir, porque hoy en día el fútbol es de mucha movilidad”, sostiene. La altura no debe ser un impedimento, parece decir. “No es una excusa, la mentalidad es salir a la cancha a dejarlo todo. El orgullo de jugar con la selección, la responsabilidad que uno tiene con un país. Tengo esa motivación para defender y atacar, y eso es lo que voy a hacer. Necesitamos ir a Brasil”.

“Tenemos pensado ganar”, reconoce. “Pero sabemos que los primeros minutos debemos guardar el orden para no llevarnos sorpresas, y después, en la medida en que transcurra el partido, concretar las oportunidades que tengamos. En La Paz, la que quede hay que meterla”.

Más específicamente, el delantero ve como clave la posesión del balón. “Lo más importante es tener la pelota y estar muy agrupados. Y, cuando lo hagamos, desprendernos rápido de ella porque tenemos adelante jugadores que pueden definir el partido. Si la perdemos, hay que correr más. Hay que pasar de defensa a ataque muy rápido, y definir”, apunta. Bolivia será un torbellino, al menos en los primeros minutos. “Es un equipo que va a salir a presionar, a patear de todos lados. Hoy en día no hay cenicientas. Todo ha cambiado mucho”.

Las declaraciones, aunque parcas, expresan pragmatismo. “Uno se adapta rápidamente y por eso entrenamos acá en Bogotá, y ya estamos listos”, dice. Sin embargo, tiene claro que la primera fecha será eso: el paso inicial de un largo recorrido. “Una victoria no da para ilusionarse, pero esto empieza desde ya. Cada partido hay que salir a jugarlo como una final”.

Dayron (o “Dayron”) sabe que conforma una generación (la de las brillantes actuaciones en mundiales juveniles) que no se quiere quedar con las manos vacías. Como parte del proceso que empezó con Hernán Darío Gómez, Moreno lleva dos goles anotados con la selección de Colombia. Él espera que sean más y que cada uno logre ser decisivo. “He jugado en La Paz y allá me ha ido bien”, confiesa. “Debemos ratificarlo, y ahora con un reto más importante”. Ya con una memoria de juego (“los partidos de preparación nos sirvieron mucho”), él lo dice claro: “Hay que traernos los tres puntos”.