De Altos de Cazucá a Stamford Bridge

Viajar en avión y conocer un estadio eran dos de los grandes sueños de Javier Niño Ruiz. En Londres, gracias a su calidad dentro y fuera de la cancha, consiguió mucho más que eso.

Javier Niño Ruiz, el día de la visita al Stamford Bridge, cuando Chlesea se proclamó campeón. / Gloria Bejarano

Fue un domingo diferente. Su corazón latió más fuerte, el tiempo se detuvo. Mientras los jugadores de Chelsea atravesaban el túnel para saltar a la cancha, Javier Niño Ruiz, un talentoso arquero colombiano que hoy celebra su cumpleaños número 12, lo hacía por una de las entradas de la gradería oeste de Stamford Bridge, uno de los escenarios deportivos más importantes de Inglaterra.

Los cánticos y barras hacia los blues los sintió propios, porque en ese momento, para nosotros, él era la estrella. “Cuando yo esté aquí y gane mi primer sueldo como futbolista, el 75% será para mis papás y el resto para mí”, dijo, con la emoción de un niño que visita por primera vez un estadio.

No fue una visita cualquiera. Ese día Javier Niño, junto con Mateo García, Diego López y Tomás Henao, los otros tres niños colombianos que viajaron a Londres gracias a la campaña Dream the Blues de Samsung, que los seleccionó durante una clínica de fútbol desarrollada en Bogotá, tuvieron el privilegio de ver a Juan Guillermo Cuadrado en acción y celebrar el título de los dirigidos por José Mourinho en la Premier League, algo que ni en sus mejores sueños parecía posible.

Pero, como recalca Justo Serna en El fútbol o la vida, “las cosas buenas de la vida suelen ser fruto de la sorpresa, de la espontaneidad”. En este caso, sorpresiva fue la visita de los entrenadores de Chelsea a una práctica de la Fundación Tiempo de Juego en Altos de Cazucá. Y, espontánea, la reacción de Javier cuando supo que era uno de los elegidos entre 180 participantes y que viajaría durante una semana, con todos los gastos pagos, a un campamento en Londres, en el que también estarían representantes de Tailandia y China.

Lo primero que hizo Javier cuando asimiló la noticia fue tomar el teléfono y llamar a su mamá. “Me gané un viaje a Londres, mami”, replicó con la voz recuperada después de haber llorado por varios minutos. “Qué chistoso, hijo. Ahora hablamos”, contestó Flor. Su respuesta, fría y cortante, no tuvo mala intención, pero sí una explicación lógica. Para ella y para su esposo Héctor Javier, soldado del Ejército desde hace 15 años, era imposible que algo así ocurriera. Nunca pudieron llevar a Javier a El Campín, ni mucho menos viajar en avión, así que el hecho de estar en Londres era un completo disparate. Sin embargo, minutos después William Jiménez, técnico de la Fundación, revivió ese sueño. “¿No le creyeron al niño? Es verdad: se va para Inglaterra”, afirmó, y de inmediato los gritos y las lágrimas fueron protagonistas en una pequeña casa de la Comuna 4 de Altos de Cazucá.

Y la sorpresa fue mayor cuando supieron que uno de los dos podría acompañar al mejor estudiante de sexto grado del Liceo Psicopedagógico Mundo Activo de Soacha. Ese día la felicidad fue completa.

La hora cero llegó, y para Javier, acompañado por su madre, todo fue novedad. En el largo vuelo (más de 13 horas) no logró dormir mucho porque algunos sonidos y movimientos le parecían extraños. No obstante, desde que salieron de sus casas en Bogotá fueron tratados como integrantes del equipo profesional, así que todo se hizo más fácil.

Ya instalados tuvieron una divertida bienvenida en la que presenciaron un gran show de freestyle y recibieron regalos y toda la indumentaria del actual campeón. Recorrieron los principales puntos turísticos de la ciudad y, además de asistir al partido del título ante Crystal Palace, pudieron hacer un tour privado por todos los rincones de Stamford Bridge, visitando los camerinos, el túnel y la tienda oficial, en la que recibieron descuentos y bonos de regalo por 30 libras, unos 120.000 pesos colombianos.

Evidentemente, las camisetas y los balones fueron los artículos que más compraron. Y un día después pudieron hacer que sus ídolos los firmaran en un emotivo encuentro con varios jugadores del primer equipo, entre los que destacaron Petr ?ech y Filipe Luis. Con ellos compartieron en el complejo deportivo de Chelsea todo lo aprendido durante la semana con los entrenadores Chris Woodward, Russell Banyard, Dean Steninger y Phil Moody, quienes potenciaron su talento inculcando el estilo de juego del fútbol inglés.

La cena de despedida fue mágica. Ironmongers Hall, restaurante famoso a nivel mundial luego de servir como locación en la película Harry Potter, se vistió de fiesta para que los niños colombianos y sus nuevos amigos de China y Tailandia no olvidaran la última noche en la capital inglesa. Hubo actos de magia personalizados y una cápsula de fantasía para sacar fotos instantáneas y llevarlas a casa como recuerdo, en medio de la nostalgia colectiva por tener que decir adiós a este “sueño con los azules”.

Al llegar a Bogotá Javier corrió hasta la salida del aeropuerto para saludar a su papá, a quien abrazó tan fuerte como si hubiese pasado un año en Europa. Después de despedirse de su nueva familia azul, con una que otra lágrima, "Nino", como lo bautizaron los ingleses por la dificultad de pronunciar la letra ñ de su apellido, se marchó a casa con sus padres para recordar una y otra vez este sorpresivo y espontáneo regalo de la vida.

* Invitada por Samsung y Chelsea.

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