Por: Antonio Casale

De refuerzos y abonos

Este año, como ha sido costumbre en los últimos tiempos, la Copa Libertadores ha multiplicado sus premios. Por el solo hecho de estar en la fase de grupos cada equipo recibirá US$3 millones, uno por cada partido de local. América y Júnior, los privilegiados que se ganaron ese derecho, han sido los que mejor se han reforzado, como tiene que ser, de cara a 2020.

Más allá del número de refuerzos, ellos sabían que tenían que traer a algún jugador que los invitara a pensar en grande y de paso moviera el corazón de sus hinchas. Júnior con Miguel Ángel Borja, el delantero proveniente de Palmeiras, sumado a su pléyade de estrellas comandadas por Teófilo Gutiérrez y Sebastián Viera, algunos jugadores de la casa y otros refuerzos del medio local, entre quienes se destaca Sherman Cárdenas. Y América con Adrián Ramos, quizás el refuerzo más importante del año, más otros de buena temporada anterior en el medio local como Juan David Pérez. Ambos hicieron la tarea desde la dirigencia.

Ahora les corresponde a sus jugadores, cuerpos técnicos e hinchas cumplir con su cuota. Los dos tendrán la difícil tarea de clasificarse al menos a octavos de final de la Libertadores y en teoría arrasar con el torneo local. Los hinchas, que reclaman con razón en tiempos de vacas flacas, tendrán que acompañar, aunque llama la atención la poca cantidad de abonos que se han vendido para el primer semestre (7.500 en Júnior y 1.900 en América).

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En Millonarios y Nacional han preferido ser responsables con el gasto. Saben que sin esos US$3 millones que se dejaron de ganar por no entrar a la fase de grupos de la Libertadores no pueden equiparar sus nóminas con las de escarlatas y tiburones. Pero hay algo raro. A pesar de que en redes se ve una tremenda incomodidad con la falta de refuerzos de peso, en la vida real la respuesta de sus hinchas en la compra de abonos es muy superior (20.000 se han vendido en Nacional y 10.500 en Millonarios). En el caso de los azules, a estas alturas del año pasado la cifra no llegaba a 2.000. Los seguidores han cumplido con su deber de rodear, de ser parte del equipo en momentos difíciles como estos, en los que es imposible competir con nombres. Sus directivos tienen la no grata tarea de tener los pies sobre la tierra, y la verdad es que por antipático que parezca, tienen razón.

Si fuera por lo que se ve en las redes sociales, América y Júnior deberían tener su aforo lleno de abonados a estas alturas, y al revés sucedería con Millonarios y Nacional. Las redes en definitiva son un mundo paralelo al real.

De todos modos, cuando ruede la pelota, los únicos responsables de que la gente vaya y los directivos sean aprobados serán los protagonistas. Veremos con qué salen.

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2020-01-14T06:00:00-05:00

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