Dos “Baccatazos” y un título

Con un doblete del delantero colombiano, el cuadro español venció 3-2 al Dnipro de Ucrania y por segundo año consecutivo ganó este certamen.

EFE

“Volverlo a sentir es algo único”, fue lo primero que dijo el delantero colombiano Carlos Bacca una vez fue asediado por los periodistas cuando el partido terminó y su Sevilla se había proclamado como campeón de la Uefa Europa League por segundo año consecutivo, tras derrotar 3-2 al Dnipro de Ucrania, con dos goles suyos, en la final que se disputó ayer en Varsovia. La dicha del atlanticense era tal que, alzando a su hija menor en brazos, le costaba juntar palabras y los ojos se le aguaban. ¿Es el día más feliz de su vida?, le preguntaron. “No sé, sólo se que esto fue una noche soñada. Para uno como delantero, marcar en una final es algo único. Espero seguir así, que vengan muchas más alegrías”, pudo responder con tono bajo.

Fue una noche perfecta para el delantero costeño de 28 años. Aunque el Sevilla comenzó perdiendo desde los primeros minutos, Krychowiak pudo empatar y luego fue Carlos Bacca el que puso a ganar a los andaluces. Lo hizo gracias a una brillante definición, tras recibir un pase preciso de José Antonio Reyes. Antes de terminar la primera parte los ucranianos empataron 2-2 por intermedio de Rusian Rotan y después, nuevamente el costeño fue el encargado de desequilibrar el juego. En el minuto 73 recibió un pase largo de Vitolo, corrió habilitado y con precisión envió el balón al fondo de la red. En ese momento el nacido en Puerto Colombia se fue hacia la tribuna, pidió una bandera de Colombia y se la colgó en la espalda, como queriendo gritarle al mundo que la figura era él, un costeño humilde que a punta de berraquera y trabajo es hoy en día uno de los delanteros más temidos. Es que ser el cuarto máximo anotador de España, con 28 goles, no es casualidad. De hecho, gracias a esos tantos hoy por hoy suena para ir a clubes de primer nivel en la próxima temporada.

Sevilla repitió el título que había conseguido hace un año en Turín frente al Benfica de Portugal. Una vez más el entrenador español Unay Emey, quien suena para dirigir al Real Madrid, logró la hazaña, con un equipo con una nómina competitiva, pero lejos de la de muchas de otros equipos que gastan millones en reforzarse y no terminan ganando nada.

Un batallador

A los 18 años, Carlos Bacca pensó en retirarse del fútbol por falta de oportunidades. Le pagaban por jugar partidos los fines de semana en un equipo de la empresa de buses Expreso Colombia Caribe y poco a poco se fue cansando de eso, porque no veía opciones claras de vivir del deporte. Lejos de poder cumplir su sueño de convertirse en jugador profesional, dedicaba su tiempo a trabajar como ayudante en los buses intermunicipales de la empresa para la que jugaba. Era la persona encargada de cobrar los pasajes y darle la plata al conductor. Su jornada comenzaba a las 4 de la mañana y terminaba muy cerca de las 11 de la noche. Un día, David Pinillos lo vio jugando y le dio la oportunidad. Del Barranquilla FC pasó al Júnior, de ahí al Brujas de Bélgica y tras consolidarse en Europa llegó al Sevilla, club que le ha dado la alegría de ser dos veces campeón de Europa.

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