Por: Hernán Peláez Restrepo

Dos caras

A regañadientes, es probable que James Rodríguez haya regresado al Real Madrid, porque días atrás ya había decidido establecerse en la capital española ante la posibilidad de ir a jugar con los colchoneros, como llaman al Atlético.

Pasaron dos años desde su salida y al regreso vuelve a encontrar a Zidane, el mismo técnico que continuará, así no lo quiera, contando con el arquero tico Keylor Navas.

El caso de Zidane es de “no te lo puedo creer”. Bajo su batuta hay más de 30 jugadores de primer nivel, unos más que otros. Pero los conflictos, así pueden calificarse, con integrantes de esa plantilla (Bale, Navas, James), lo ubican como un técnico, si no conflictivo, sí proclive a armar bochinches por reparos de orden técnico. Con él, y muchos técnicos en el mundo lo expresan, cuando el jugador no es de sus afectos por razones técnico-tácticas, mantiene encendido el vestuario. Si no los recomendó, pues debería aceptar las directrices del club. Ese, sin embargo, no parece su caso.

Seguramente le costará muchísimo a James conseguir un puesto en la titular, así el camino esté allanado para él. Condiciones le sobran y es cuestión simple de aprovechar su talento y ponerlo al servicio de los delanteros. James, así haya salido goleador de un Mundial, debe comprender que en el Real Madrid su oficio debe ser generar y proporcionar opciones a goleadores como Karim Benzema, entre otros. Si adopta una actitud inteligente, dándole gusto a Zidane, recompondrá el camino.

La otra cara la proporciona Marcelo Gallardo en River Plate. Santos Borré extiende larga racha sin contribuir con goles. Está cerca de ellos, pero al final, algo le sigue faltando. Algunos lo llamarán suerte.

Más bien creo que es la ansiedad, factor que lo obnubila al intentar definir. Santos Borré no puede quejarse de las muchas oportunidades que le ha ofrecido Gallardo, quien lo ha sostenido muy por encima de reclamos y observaciones de entendidos y seguidores.

El mismo Gallardo, después de verlo trabajar en el campo y con la personalidad propia de un jugador que puede marcar diferencia, resolvió sostener a Jorge Carrascal, con opciones ciertas de ser titular. En la última presentación en plena Copa Libertadores, lo sostuvo y lo animó a desarrollar su clase de fútbol.

En tantos juegos de copa, de pronto uno descubre jugadores con futuro. Por ello me atrevo a considerar a un delantero paraguayo en San Lorenzo de Almagro, Adam Bareiro, como fijo en la próxima selección de su país, para reemplazar a los eternos Tacuara Cardozo y Roque Santacruz. Lo mismo digo de Carrascal, advirtiendo que no por jugar un buen partido se ha ganado todo. Es el comienzo apenas de una carrera. Ojalá Gallardo le ofrezca continuidad.

Entre Zidane y Gallardo hay diferencias. Son las dos caras en el manejo de jugadores de probadas condiciones técnicas. A James le queda revestirse de paciencia.
A los de River aprovechar las oportunidades.

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2019-08-03T22:00:00-05:00

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