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Su padre, fallecido hace tres años, soñaba con verlo jugar en Millonarios, equipo del que era hincha ferviente y cuyo escudo adornaba sus relojes, camisetas, gorras. Por cosas de la vida, Jonathan Copete, quien a diferencia de su papá sí se hizo seguidor de un conjunto de Cali (donde vivían con su madre), terminó jugando para Santa Fe, con el que debutó el sábado pasado con dos pases gol ante Deportes Tolima, en la primera fecha del torneo Finalización.
Pero además, también fue su debut en el fútbol colombiano, a pesar de tener 23 años, porque su carrera futbolística se había forjado a punta de goles en el balompié venezolano, en donde se consagró campeón de la segunda y primera división con el Zamora y se adjudicó un par de veces el botín de máximo artillero.
En Colombia se formó en la escuela de Farid Mondragón y viajó a probarse a Belgrano de Argentina, aunque regresó al América de Cali, en donde entrenó por un tiempo cuando promediaba los 17 años. “Pero mi agente me dijo que había algunas ofertas en Venezuela y no lo dudé… llegué muy pequeño”, recuerda el delantero.
Se adaptó rápidamente a la cultura venezolana, “aprendí algunos dialectos y me empezó a gustar la comida de allá, como la arepa”, bromea. Además su esposa es venezolana y ella le dio el regalo más preciado hace tres años: Jonathan Alexander Copete Rendón, su bebé, quien espera que también sea futbolista.
A pesar del éxito en el extranjero, nunca olvidó a su Colombia, no se perdía partido del Deportivo Cali y mantenía en contacto con sus padres. Antes de morir, su papá le decía que quería que regresara para verlo debutar en el fútbol profesional colombiano, y que incluso no importaba en qué equipo lo hiciera.
Entonces hace meses recibió una llamada del técnico bogotano Arturo Boyacá, quien le propuso unirse al proyecto que había comenzado a dirigir hace algunos meses en Santa Fe. “Cuando él estaba de asistente del profe Basílico González en el Deportivo Lara los enfrenté una vez y ese día ganamos 3-0. Yo hice un gol y puse las dos asistencias”, recuerda. Copete tenía una propuesta para ir a jugar a Turquía, en un equipo de la segunda división que no le ofrecía un buen contrato y lo alejaba de su familia. Por eso aceptó la propuesta de Boyacá, pues asegura que “Santa Fe es una gran familia, una institución muy importante y uno de los equipos de la capital, perfecto para mostrarme. Espero que todo salga bien”.
Y Copete no defraudó a Boyacá el sábado pasado. Le dio las dos asistencias a Óscar Rodas y Luis Manuel Seijas, y mostró pinceladas de su dominio con el balón. “Esto va para mi papá, que hubiera querido verme jugando acá en Colombia”, reconoce el delantero de 23 años, quien acepta estar aprendiendo bastante de los veteranos Sergio Galván Rey y Léider Preciado.
Es consciente de que es un futbolista desconocido para el medio local, y a ellos les dice que es un jugador que le gusta el arco contrario, encarador y arriesgado: “Soy admirador de Romario, aunque de él no tengo nada. También me gusta mucho Nani, del Manchester United”, reconoce.
Este miércoles, el caleño de 23 años, será titular ante Deportes Quindío, por la segunda fecha de la Liga Postobón. “Ya pasamos la hoja de Deportes Tolima, ahora hay que reafirmar el buen comportamiento, porque queremos llegar muy lejos en este torneo”, concluye.