El Hilton de Quibdó

El chocoano de 23 años de edad, amante de la salsa y admirador de Xavi, marcó los dos goles del triunfo de su equipo sobre el Huila.

Bajo el sol o la lluvia en las canchas de “arena, barro y piedra revuelta” de Quibdó, el moreno Hilton y su hermano, dos años menor, Aldair, jugaban a ser futbolistas, ambos soñaban con convertirse en profesionales y finalmente la ilusión se cumplió. Un día cualquiera “un amigo de Alexis García, representante de su escuela”, los vio jugar en alguno de esos barrizales cuando tenían 14 o 15 años y no dudó en pedirles a los hermanos Murillo Sanmartín que se probaran.

“El señor habló con mis padres y en seguida nos montaron en un bus con rumbo a Medellín a tirar aventura. Íbamos muy recomendados y sinceramente no tuvimos que luchar tanto para quedarnos en la escuela de Alexis… de inmediato mostramos nuestro talento”, recuerda el siempre cordial y maduro Hilton (31 de enero de 1988), quien ha estado acompañado de Aldair (23 de julio de 1990) durante su carrera deportiva.

Meses después irían a probar suerte a Argentina, luego de que un empresario los fuera a buscar, porque había escuchado maravillas de los dos morenos. Estuvieron en Boca y Banfield, pero por “problemas de representación” regresaron y fueron contactados por la escuela Boca Júniors de Hernando Ángel (hoy presidente del Quindío) y tres meses después ingresaron a Centauros.

Un semestre después, en 2010, Hilton y Aldair llegarían al cuadro cafetero y al mayor no le resultó tan difícil apropiarse de la titular en el mediocampo junto al veterano Elkin Murillo. “El profesor Fernando Castro les da muchas opciones a los jóvenes. Desde que me vio pegarle al balón en los entrenamientos, me empezó a decir que no me enloqueciera, pero que no temiera en patear”, recuerda el volante de 23 años.

El hábil jugador, amante de la salsa y el vallenato, dice que ha aprendido mucho de hombres de experiencia en el Quindío. Como de su paisano Hamilton Ricard, a quien considera como su padre. “Tendríamos que ser muy brutos mi hermano y yo para no escucharlo o hacerle caso. Él ha estado en muchas canchas del mundo, le ha pasado de todo”, asegura con voz templada.

“Hilton va a anotar hoy”

Semanas después de debutar como profesional vendría su primer gol: en Armenia, contra el Santa Fe del DT Néstor Otero. “Fue muy especial. En la charla Pecoso había dicho: ‘Muchachos, Hilton va a anotar gol hoy, esperen y verán’. Y así fue, de larga distancia, a un arquero como Agustín Julio, para la victoria 3-2 final. Y claro, tenía que ir a festejar con el profe, y por eso lo abracé, porque él ha sido mi maestro”, recuerda Murillo Sanmartín.

Ya acumula seis tantos como profesional, dos de ellos el sábado pasado contra el Atlético Huila en el Centenario. El segundo y definitivo llegó cuando el conjunto cafetero jugaba con uno menos y a falta de poco para el final. “Marqué un golazo: muy bonito y en un momento tan adverso”, dice.

Claro, lo llamaron desde Quibdó a felicitarlo. Su casa, en la que todos son hinchas del América (incluyéndolo a él), se llena de tías, primos, amigos y sus otros cinco hermanos cada vez que juega el Quindío. “Como allá no hay Telmex o Une, a veces les toca por radio. Y después siempre nos llaman a los dos”, suelta Hilton, quien hoy vive en el barrio Providencia de Armenia, junto con su hermano.

Está tranquilo, asegura que no hay tiempo para el ocio ni la rumba, aunque confiesa que es un buen bailador, “como todo negro chocoano que se respete”. Él prefiere descansar, ver fotos en Facebook, en lugar de estar en la calle.

“El entorno de Armenia es bueno. En ese sentido queremos traer a nuestro otro hermano, Wílner, cinco años menor y de quien dicen juega muy bien como delantero. El ambiente allá se presta mucho para salir con mujeres, tomar, rumbear. Nosotros nos marchamos jóvenes, gracias a Dios”, dice un maduro Hilton, admirador de los catalanes Andrés Iniesta y Xavi.

En Colombia sus referentes son Giovanni Hernández y Néider Morantes. “Siempre he querido intercambiar camisetas con alguno, pero cuando uno les dice, ya unos diez se han adelantado (risas)”.