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El hombre que destapó el escándalo de la FIFA

El periodista de The Washington Post, Michael E. Miler, cuenta la historia del comunicador inglés Andrew Jennings, cuyo trabajo fue fundamental para la investigación que anunció la semana pasada el Departamento de Justicia de Estados Unidos y que puso en entredicho a una de las organizaciones más poderosas del mundo.

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Redacción Deportes
04 de junio de 2015 - 05:14 p. m.
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El periodista Andrew Jenning no oculta la felicidad que siente al saber que los hombres a los que investigó durante más de 15 años fueron por fin arrestados el pasado 27 de mayo en un hotel cinco estrellas de Zúrich (Suiza). La noticia de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos había hecho pública una investigación en la que acusa a 14 miembros de la FIFA de ser responsables del escándalo de corrupción más grande de la historia del deporte, la recibió el veterano periodista en su casa de campo al norte de Inglaterra. Sin embargo, Jenning ya sabía lo que tramaba los norteamericanos, respaldados por el trabajo del FBI (Oficina Federal de Investigación) y IRS (Servicio de Impuestos Internos).

Agentes de las dos oficinas estadounidenses contactaron al reportero en 2009 para hablar sobre su trabajo con respecto a la FIFA. En un bloque de oficinas de Londres (Inglaterra), Jennings se reunió con tres hombres quienes se presentaron como agentes especiales del FBI y le entregaron sus tarjetas donde decía que eran parte del escuadrón contra el crimen organizado. El periodista, que estaba desde hace mucho tiempo dispuesto a ayudar, hizo un par de llamadas y les envío informes los financieros confidenciales sobre la Confederación de Fútbol de América del Norte, Central y el Caribe (Concacaf).

Los documentos que compartió con los agentes estaban en manos de Jennings, periodista independiente, desde hacía una década. La historia de cómo los consiguió la recuerda con claridad: “Estaba en medio de la oscuridad a media noche en donde el río de Zúrich se conecta con un lago, parado enfrente de un impresionante edificio del siglo XIX y preguntándome por qué un señor que no conocía me había hecho venir a este lugar. La puerta de la torre se abrió de repente y me arrastraron adentro. Me llevaron a unas oficinas muy elegantes… y después de media hora, un veterano oficial de la FIFA llegó cargando un puñado de documentos maravillosos”.

Las hojas que desde entonces tiene Jennings, un periodista investigativo que en los comienzos de su carrera de dedicó a investigar los negocios oscuros de la Scotland Yard y la mafia italiana, entre otros temas, revelaban la fortuna que estaba manejando el comité ejecutivo de la FIFA, entre ellos su presidente, Joseph Blatter quien -se supone- se estaba pagando en secreto una suma millonaria.

Fue vetado de las conferencias de prensa realizadas por la FIFA y Blatter inclusive lo amenazó con demandarlo por difamación. Nunca lo hizo. Jennings siguió investigando hasta en épocas en las que sospechaba que su teléfono y computador habían sido interceptados. Para 2006, ya tenía publicado su primer libro, que tituló: "Tarjeta roja. El libro secreto de la FIFA: sobornos, manipulación de votos y escándalos con las entradas” en donde acusa a Blatter y otros miembros de la Federación de recibir sobornos. Sus acusaciones se transmitieron también en televisión, radio y medios de comunicación en donde habló ampliamente de sus hallazgos. Fue aquí en donde empezó a ganar admiración dentro de las autoridades interesadas en investigar el tema.

“Yo soy un sabueso de documentos. Si los tengo, lo sé todo de ti. Este clase de periodismo es fácil. ¡Solo tienes que encontrar a alguien desvergonzado y asquerosamente corrupto y trabajas en él! Eso es lo que debes hacer. Eso es lo que nosotros hacemos. El resto de los medios se quedan cómodamente alejados. Pero está mal. Es nuestro trabajo investigar y recolectar la evidencia”, le dijo Jennings al periodista de The Washington Post, Michael E. Miller.

Sin embargo, la pieza fundamental para que Jenning se diera cuenta que algo andaba realmente mal en la FIFA no fueron los documentos que recibió y mucho menos las historias que había escuchado sin ninguna prueba para verificar. La sospecha comenzó cuando asistió a una rueda de prensa para escuchar a Blatter en acción. Después de finalizado el discurso del presidente de la Federación, el reportero agarró el micrófono y se atrevió a preguntar sobre los temas espinosos que nadie más se atrevía a cuestionar.

Estaba rodeado de reporteros increíblemente bien vestidos, con trajes y corbatas de seda, y ahí estaba yo con mi uniforme para escalar. Cogí el micrófono y dije: ‘Heer Blatter, ¿ha usted recibido alguna vez un soborno?¡’” Desde ese momento, pasaron 15 años en los que sin descanso Jennings se dedicó a destapar la cadena de corrupción que hoy ha puesto en entredicho la organización de Mundiales de Fútbol, la elección de la sedes de torneos y el manejo de los derechos de transmisión, y que tiene además a ocho oficiales de la FIFA bajo arresto y a siete más con una orden de captura dictada por la Interpol.

“El mantra esencial de Jennings es: tome su tiempo, escarbe en la tierra y no confíe de aquellos que están en el poder”, explica el periodista del Washington Post, quien agrega que el reportero inglés de 71 años está feliz porque sabe que Blatter tendrá problemas para dormir y porque siente que ya se puede retirar sabiendo que su trabajo llevó a que surgiera un cambio real. “Esas escorias se han robado el deporte de la gente. Se lo robaron esos bastardos y cínicos ladrones. Entonces sí, es bueno ver el miedo en sus caras”, confiesa Jennings que ahora espera dedicarse a cuidar de su jardín y jugar con sus hijos.

Vea el artículo original aquí.

 

Por Redacción Deportes

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