Por: Jorge Tovar

El negocio se comió nuestro fútbol

El fútbol es un negocio. Frase trillada que ha dado para miles de escritos de toda índole. Pero en Colombia el negocio se comió el fútbol. En el resto del mundo los grandes equipos usan sus ingresos para acaparar a los mejores jugadores, dejando con lo mínimo a ligas como la colombiana. En Colombia el dinero se lo reparten unos señores que desconocemos, dejando sin fútbol de calidad a los aficionados. ¿Cómo fue eso?

Uno de los aspectos más criticados del fútbol colombiano durante décadas era la falta de ascenso y descenso, algo natural en el primer mundo futbolístico. Eso cambió en 1991. A cambio de ceder en el tema del descenso, los equipos de primera división seguirían perteneciendo a la Dimayor, la rama profesional, recibiendo tratamiento preferencial. Al tiempo que los que descendían seguían perteneciendo a Dimayor, los que ascendían se convertían en miembros. Y cuando descendían seguían siendo miembros de esa entidad.

Hoy son 36 los equipos afiliados a Dimayor. Están todos los históricos, que para mi generación son los catorce que hasta por allá el año 91 jugaban más o menos regularmente en la primera división. Han aparecido 22 equipos nuevos.

El problema de las nuevas incorporaciones no es su existencia per se. El problema es que la estructura evolucionó hacia un sistema de incentivos perversos donde suceden dos cosas que oscurecen el futuro de nuestro fútbol: (i) Es mejor negocio jugar en la B que en la A, y (ii) los equipos que aún tienen ciertos objetivos deportivos, sea por interés propio o presión social de la hinchada y periodistas, no pueden acceder a los cuantiosos recursos de la televisión.

El problema central está en el sistema de votación y los recursos de la televisión, fundamentales en Europa y Suramérica, pero desperdiciados en Colombia. En la Premier League, por ejemplo, famosa por su distribución equitativa entre equipos de primera división, la repartición es 25 % según el número de transmisiones por TV, 25 % según la posición en liga y 50 % se reparte equitativamente. Además, desde esta temporada, los ingresos por transmisiones internacionales, que se repartían equitativamente, serán también distribuidos parcialmente con base en méritos. Es decir, los objetivos están alineados para que primen los intereses deportivos.

En Colombia los 36 equipos votan igualitariamente para determinar cómo se reparten los recursos de TV. En consecuencia, los ingresos que generan equipos como Nacional o Millonarios los disfrutan por partes iguales equipos como Atlético FC u Orsomarso, cuyo nivel de interés es esencialmente cero. Es tal el nivel del negocio para estos equipitos que el 40 % de los equipos de la Dimayor se fundaron en el siglo XXI. Sobreviven sin hinchas en la B, porque disfrutan de ingresos de TV de primera división. Mientras tanto quienes quisieran luchar por una Libertadores o Sudamericana no pueden acceder a recursos que generan ellos. En Colombia el negocio se comió el espectáculo del fútbol. Nos han dejado las migas.

 
 

 

903776

2020-02-10T06:00:00-05:00

column

2020-02-10T06:00:02-05:00

[email protected]

none

El negocio se comió nuestro fútbol

36

3445

3481

 

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de %2

Peligro: el contagio del miedo y el caos social

Para el coronavirus: ¿dictadura o democracia?

“Influencers”: los profesores

Los cambios drásticos que vendrán