Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
El Abierto de Estados Unidos y la Copa Masters de Shangai fueron los últimos tesoros acaparados por el suizo Roger Federer, quien casi un año después enfila el final de su peor temporada, precipitada por la eliminación en los cuartos de final de los Juegos Olímpicos de Pekín.
La XXIX edición olímpica ha reafirmado las penurias del helvético, que cederá al español Rafael Nadal, el próximo lunes, el número uno del mundo que ha ostentado durante más de cuatro años (durante 235 semanas).
La claudicación pondrá en evidencia la realidad de un curso marcado por los sinsabores para el suizo en un año en el que ha sido claramente superado por Nadal, al que ha tenido a rebufo en los tiempos recientes. Un vuelco en el orden establecido.
La derrota ante James Blake, en el Centro Olímpico de Pekín, no es una más para el suizo, agarrado al torneo como solución a un curso plagado de claroscuros. Federer no ha ganado ningún ‘major’ en 2008. Tampoco alguno de los Masters Series. Sus éxitos se limitan a torneos de menor enjundia: Halle y Estoril.
El escaparate olímpico parecía un buen escenario para evidenciar una recuperación. Llegó a Pekín con 11 derrotas a cuestas en la temporada. Números excesivos para alguien de su magnitud. De ahí el talante desencajado con el que abandonó el recinto olímpico.
Federer se agarra al Abierto de Estados Unidos y a Shangai para reconducir un ejercicio que transita torcido. Apeado de Australia en las semifinales frente al serbio Novak Djokovic e incapaz de asear su mano a mano con Rafael Nadal, que además del Roland Garros ya le ha arrebatado Wimbledon y ahora el número uno.
El circuito ha perdido el respeto al helvético, quien en Pekín sufrió su duodécima derrota. La tercera en los últimos siete encuentros. Nada en Toronto. Nada en Cincinnati. Nada en Pekín.
En cuatro ocasiones Nadal ha ganado a Federer en el curso. Una lo hizo Novak Djokovic y otra el británico Andy Murray. Pero el suizo ha estado al alcance de raquetas de vuelta, como los estadounidenses Mardy Fish o Andy Roddick. O tenistas de talante secundario, como el croata Ivo Karlovic, el francés Gilles Simon o el checo Stepanek. Nada es imposible ya ante Federer.
“En los últimos tiempos he perdido partidos que antes no perdía. No estoy a mi nivel. Necesito entrenarme más y parar un poco. Esto es una decepción porque tenía como claro objetivo la consecución del oro, pero ya no está a mi alcance”, dijo el suizo.