El oro sigue rodando

Imponiendo nuevo récord, el pedalista sumó la décima medalla para el ciclismo. El tirador Danilo Caro ganó plata en la fosa olímpica. Colombia es séptima con 16 preseas.

El ciclista Juan Esteban Arango lo había ganado casi todo: cuatro medallas en los Centroamericanos y del Caribe de Mayagüez, en 2010; dos en los Suramericanos de Medellín; bronces y oro en los dos últimos Campeonatos Panamericanos, y un segundo lugar, el año pasado, en el Campeonato Mundial de Copenhague, en el scratch que ganó el danés Alex Ramussen.

Ayer, en Guadalajara, el antioqueño logró un triunfo más, su primero en Juegos Panamericanos. Al ganar el ómnium, el pedalista superó una de las pruebas más particulares del ciclismo de pista. Lo hizo con autoridad, ganando tres de las seis etapas: la vuelta lanzada, la persecución individual y la contrarreloj de 1 kilómetro.

En la primera (vuelta lanzada), alcanzando una velocidad de 68 km/h, superó al cubano Rubén Companioni por casi tres segundos, a quien también venció en la segunda (persecución individual), con un registro de 4:23.864, que impuso nuevo récord panamericano. Ya en la crono definitiva le ganó al chileno Luis Mansilla con un tiempo de 1:01.177. En las restantes había sido quinto (carrera por puntos), segundo (eliminación) y tercero (scratch), un rendimiento que le dio para llegar a las 13 unidades con las que a la postre se adjudicó el oro.

“Esto me demuestra que estoy en el camino hacia una medalla olímpica y que estar entre los mejores es posible”, agregó Arango, décimo en la persecución por equipos de Pekín 2008.

La otra medalla en ciclismo la aportó Fabián Puerta, quien terminó segundo en la velocidad masculina, superado por el venezolano Hersony Canelón.

El tiro apareció para el país

En 1980, Danilo Caro comenzó su carrera como tirador internacional. El bogotano lo hizo en México, en el torneo Benito Juárez. En la fosa olímpica, el deportista comenzaría un trasegar que lo llevaría por distintos países, culturas y campeonatos.

Casi 15 años después debió tomar una decisión: dejar a un lado su carrera como administrador agropecuario, que ejercía en la sabana de Bogotá, y también las ganas de tener un hogar. A cambio del sacrificio se dedicó enteramente a la disciplina.

Antes de llegar a su primera Olimpiada, Caro se había colgado medallas doradas en juegos y campeonatos nacionales, así como en Suramericanos. En Atlanta, las justas que marcaron su debut, registró un promedio de 118, menos de lo que marcaba habitualmente: entre 119 y 121.

En Sidney, su segunda Olimpiada, la actuación fue buena: 115 puntos y séptimo lugar. El camino indicaría que Caro también figuraría en Centroamericanos y, claro, en Panamericanos: oro en Winnipeg 99, bronce en Santo Domingo 2003 (justas en las que fue abanderado de Colombia).

A ese palmarés, el colombiano sumó una presea más. Fue también en México, en los cuartos Panamericanos que disputa. Con 124 puntos se llevó la medalla de plata en la fosa olímpica y sumó la decimosexta medalla tricolor. Apenas a un punto del guatemalteco Jean Priel Brol, el tirador mantuvo un puntaje estable durante los dos días (25 en todas las series, excepto en la última del primer día, cuando marcó 23) y le devolvió al país la presencia en un deporte que dio a Colombia su primera alegría olímpica.

“Estuve muy cerca... Brol es un gran competidor”, atinó a decir Caro, que se clasificó a los Juegos Olímpicos de Londres.

Los contrastes de la edad

La experiencia es un grado, o eso dicen. Las pistas de Guadalajara enfrentan en cada jornada a deportistas de todas las edades, con una larga trayectoria o recién iniciados en la alta competición. La figura de la veteranía en estos Panamericanos bien la podría ejemplificar el canadiense Ian Donald Millar. A sus 64 años, el jinete, conocido como ‘Capitán Canadá’, ha participado en nueve Juegos Olímpicos y nueve Panamericanos. Pero sólo tiene dos medallas: una plata olímpica en salto por equipos y un oro panamericano en la especialidad de salto.

La veteranía no es directamente proporcional a subir al podio. En sus primeros Panamericanos, y con tan sólo 16 años, José Alberto Vargas ha logrado un bronce en trampolín inédito para México en esta prueba.

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