El peor desastre aéreo en el fútbol

Hace más de medio siglo se presentó en Italia el primer accidente de un club de fútbol.

En 1987, perecieron 16 jugadores del plantel del Alianza Lima de Perú en un accidente cerca al aeropuerto Jorge Chávez.  / Archivo
En 1987, perecieron 16 jugadores del plantel del Alianza Lima de Perú en un accidente cerca al aeropuerto Jorge Chávez. / Archivo

La tragedia aérea en la que murieron 19 jugadores del Chapecoense de Brasil, además de miembros del cuerpo técnico, directivos y algunos aficionados, no es la primera de este tipo que enluta al fútbol, pero sí la más grande.

El primer desastre que involucró futbolistas se registró el 4 de mayo de 1949, cuando 18 jugadores del Torino de Italia, uno de los mejores clubes del mundo en ese momento, fallecieron junto con otras 13 personas al estrellarse su avión con el campanario de la basílica de Superga, cerca de Turín. El equipo regresaba de un partido amistoso en Lisboa y la causa del accidente fue la espesa neblina que cubría la región.

“Amigos del Chapecoense, este es un destino que desde hoy nos liga indisolublemente”, fue el mensaje que publicó ayer el Torino en sus redes sociales, luego de conocerse la noticia del siniestro en territorio antioqueño.

Casi una década después, el 6 de febrero de 1958, el aeroplano en el que viajaba el plantel del Manchester United se estrelló en el aeropuerto de Múnich. Veintitrés personas perdieron la vida, entre ellas ocho jugadores, el entrenador y dos directivos del prestigioso club inglés.

El equipo había jugado un partido de la Copa de Europa en Belgrado, en la antigua Yugoslavia, contra el Estrella Roja, y el avión carecía de autonomía de vuelo suficiente para llegar a Londres, de modo que debió aterrizar en el aeropuerto de Múnich para cargar combustible. Entre los 21 sobrevivientes estaban el portero Harry Gregg y el ariete Bobby Charlton.

Un par de años más tarde, el 16 de julio de 1960, ocho jugadores de la selección nacional de Dinamarca perdieron la vida cuando su avión chocó al despegar del aeropuerto de Kastrup, en Copenhague.

El primer incidente de este tipo en Suramérica se presentó el 3 de abril de 1961, cuando la nave en la que iban algunos integrantes del Club de Deportes Green Cross de Chile se estrelló tratando de cruzar la cordillera de los Andes, dejando 24 víctimas mortales.

En 1969, el 26 de septiembre, la tragedia golpeó al club The Strongest de Bolivia. De las 74 víctimas fatales del choque de un avión en cercanías a la población de Viloco, 70 kilómetros al sureste de La Paz, 17 eran futbolistas de esa institución.

Un avión ruso se estrelló contra otra aeronave entre Minsk y Tashkent, lo que ocasionó 178 muertes, entre ellas las de 17 miembros del equipo uzbeko del Tashkent, el 11 de agosto de 1979.

Sin embargo, la tragedia más recordada hasta ayer se presentó el 8 de diciembre de 1987. El avión bimotor de la Fuerza Aérea en el que viajaba el Alianza Lima después de un partido con el Deportivo Pucallpa, por el torneo peruano, cayó al océano Pacífico poco antes de aterrizar en el aeropuerto Jorge Chávez. Murieron 43 personas, entre ellas 16 jugadores y el técnico del equipo. En esa ocasión el piloto de la aeronave, Edilberto Villar Molina, fue el único sobreviviente.

Alianza terminó jugando ese campeonato con integrantes de sus divisiones menores y algunos futbolistas prestados por el club chileno Colo-Colo.

El 7 de junio de 1989, un avión de la compañía de Surinam se estrelló en el momento de su aterrizaje en Paramaribo. Fallecieron 176 personas, entre ellas 15 futbolistas holandeses originarios de la antigua colonia holandesa.

No menos dramática fue la pérdida de la selección de Zambia, el 27 de abril de 1993. Una nave militar que transportaba a la delegación se estrelló poco después de haber recargado combustible en Libreville, Gabón, dejando un saldo de 30 víctimas, 18 de ellas jugadores internacionales, quienes fueron enterrados días después a las afueras del estadio de la Independencia, en Lusaka.

La mayor tragedia aérea que involucró alguna entidad deportiva se presentó en Estados Unidos, en 1970, cuando el equipo de fútbol americano de la Universidad de Marshall regresaba de un enfrentamiento con el de Carolina del Norte, donde había caído por un apretado 17-14.

Las 75 personas que integraban la delegación, entre jugadores, entrenadores y dirigentes, tomaron el vuelo 932 de la compañía Southern Airways, un avión Douglas DC-9 con capacidad para 95 pasajeros, que cayó a tierra poco antes de aterrizar. Cinco tripulantes también fallecieron.

La noche del lunes, a esta lamentable lista de infortunios se unió el Chapecoense de Brasil, que jugaría esta noche la final de la Copa Sudamericana contra Atlético Nacional.