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"El respeto no se gana, se impone": Óscar Julián Ruiz

El primer uniforme de uno de los mejores árbitros del mundo según la IFFHS, fue regalado.

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Fabián M. Rozo Castiblanco
15 de octubre de 2010 - 10:34 p. m.
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No colecciona pitos ni tarjetas, pero Óscar Julián Ruiz sigue acumulando reconocimientos. El más reciente, de la Federación Internacional de Historia y Estadísticas de Fútbol (IFFHS) que lo distingue como el tercer mejor árbitro del mundo en la última década, pero como quienes le superan en el escalafón, el alemán Markus Merk y el esloveno Lubos Michel, ya están retirados, ‘Cacharrito’ es en consecuencia, el número uno en actividad.

Distinción que no tuvo tiempo ni de celebrar, porque al ser decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Cooperativa de Colombia en su natal Villavicencio, la docencia le obliga a estar tan o más concentrado que en la propia cancha.

¿Conserva el primer uniforme de árbitro que utilizó?

Lastimosamente sólo en la memoria. La pantaloneta era de mi padre y le mandaron a coger porque me quedaba grande, y la camisa, que era negra y de cuello y puños blancos, me la regaló mi abuelita y la mandó a hacer donde un sastre.

¿El pito también fue obsequio familiar?

No, ese sí lo compré, era un Acne thunder inglés, con bolita de icopor adentro; era de esos negros y grandes.

¿Cuánto le costó?

Como 800 pesos, pero fue una primera y gran inversión.

¿Ese al menos sí lo tiene guardado?

No, tampoco.

¿Entonces no es de recuerdos?

Sí, de hecho tengo la camisa con la que pité la final de la Intercontinental de Clubes entre Real Madrid y Boca Juniors en Tokio, además de algunas fotos con personalidades del fútbol como Platini, Bobby Charlton, Maradona, Eusebio, Beckenbauer o Zico, así que con eso, balones y algunas condecoraciones, quiero armar mi museo cuando me retire.

¿Quién sería hoy Óscar Julián Ruiz sin el arbitraje?

Tal vez un humorista, de pronto metido en la política o en la docencia como lo hago ahora.

¿Su padre lo influenció más de la cuenta?

No, nunca me dijo que tenía que ser árbitro como él y cuando lo decidí voluntariamente, me apoyó de manera incondicional.

¿Alguna anécdota de cuando lo veía pitar a él?

Recuerdo una trifulca en la cancha del 12 de Octubre de Villavicencio. Yo era recogebolas y quedé en medio de las dos barras que se enfrentaron, tenía 10 años y mi padre se metió no a calmar los ánimos, sino a buscarme.

¿Qué tenía él como árbitro que usted no?

Siempre le admiré su sentido común, que es lo que marca la diferencia de un árbitro, él iba más allá, intuía. Además de ganarse el respeto de los jugadores, porque éste no se gana, se impone y se logra acertando.

¿Cuáles ‘referees’ lo marcaron?

Mi papá Óscar Ruiz Mondragón, Juan Carlos Loustau, Arnaldo Cézar Coelho y en Colombia, ‘Chucho’ Díaz y José Joaquín Torres.

¿Algún insulto lo ha tomado por broma?

Me acuerdo mucho en México, en un clásico Chivas-América en el Jalisco de Guadalajara, que un jugador me dijo: ¿Qué te pasa, cabrón?, una expresión muy popular allá y que no es ofensiva, pero yo me fui disparado con la roja en la mano y Felipe Russi me detuvo para aclararme todo.

¿Qué sintió entonces cuando ‘El Pibe’ Valderrama le sacó el billete en el Metropolitano?

Tristeza por tratarse de él, a quien siempre he admirado por ser el mejor futbolista de Colombia en todos los tiempos. Me sentí mal por la persona que lo hacía, ya que es mi ídolo.

Así como los jugadores, técnicos o dirigentes se salen de casillas, ¿usted como árbitro también se ha enfurecido?

Sí, una vez en un Tolima-Millonarios en Ibagué, Bélmer Aguilar me dijo algo y reaccioné mal, al punto que los jugadores tuvieron que agarrarme.

¿A quién le gustaría pitarle un partido?

Nunca pienso en eso, porque si el árbitro entra al campo preocupado más por las figuras, jamás podría ser autoridad.

¿Cuál ha sido su partido perfecto?

No lo hay, pero según los instructores de la Conmebol, la final de Libertadores entre Sao Caetano y Olimpia en 2002 ha sido una de las mejores actuaciones.

Y uno que no quisiera recordar…

Hay tres por los errores que cometí en ellos: el Uruguay-Costa Rica de la Copa América de 2001, el Holanda-Costa de Marfil del Mundial de Alemania 2006 y el Once Caldas-Cali en la final del 98.

Por Fabián M. Rozo Castiblanco

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