El soldado Robayo

“Me divierto como cuando uno juega en el barrio”, afirma el bogotano, corazón del equipo embajador, que hoy (8:00 p.m., Une y Telmex) visita al Boyacá Chicó.

Rafael Robayo habla con equilibrio, con un tono que roza la parquedad. A primera vista, todo en él es compostura, rectitud, corrección. En el campo, algo de eso se mantiene: un juego práctico y efectivo, que le debe más al oficio que a la elegancia. Y que, pase lo que pase, en casi cualquier circunstancia mantiene una vocación ofensiva.

Ante Medellín, en la cuarta fecha del torneo finalización, Robayo lo volvió a demostrar. Millonarios ya perdía, pero cargaba contra el arco de Breiner Castillo con el mismo ímpetu. Tolosa centró y al bogotano le quedó una pelota limpia, de frente al marco de Castillo. Pero no pudo ser. Después llegaría otra ocasión, que también quedó para el recuerdo.

Al final, el volante empataría el partido. El gol era tal vez un premio al coraje, a la lucha y al amor por la camiseta azul. Robayo es un mariscal sobrio, pero mariscal al fin.

Un merecido gol al final, ¿no?

Sí. Sentí alegría, satisfacción y agradecimiento a Dios. Había fallado dos opciones antes y en la tercera logré concretar y pudimos empatar y hasta ganar el partido.

¿Qué impresión le quedó de ese encuentro?

La mejor. El equipo tuvo la actitud, la entrega y, aparte, la identidad se mantuvo, y fuimos dominantes los 90 minutos. Eso lo deja a uno tranquilo para seguir trabajando.

¿Cree que hay problemas para concretar más las opciones de gol?

Es circunstancial. En eso no veo algo que sea un déficit. No digo que todos los equipos sufren, pero hay partidos en los que tienen bastantes opciones y concretan pocas, y otros en que no crean muchas y logran materializar las pocas que tienen.

¿Siente que al equipo le cuesta ganar como local?

Son partidos distintos, es un torneo muy irregular, siempre lo he pensado. En Colombia se juega un campeonato domingo-miércoles, y eso se ve en el rendimiento de los equipos, que una fecha están bien y la siguiente les cuesta.

¿Cuál es el gran valor de este Millonarios?

La unión del grupo. Desde que llegó el técnico hemos venido uniéndonos cada vez más, y con los refuerzos que vinieron a principio de año, y que hoy están siendo la base, esa unión se ha mantenido. Se están tratando de conseguir los resultados que todo el mundo quiere.

¿Mencionaría también el coraje dentro de esos valores?

Eso va de la mano de la unión de la que le hablo y se muestra dentro del terreno, que es un equipo que busca jugar bien, tener esa identidad. Y cuando no se puede conseguir, la entrega y el sacrificio se mantienen.

¿Siente que encarna esa cualidad?

En lo personal, es algo que me ha caracterizado. Me divierto mucho cuando entro al terreno de juego y creo que en esa diversión, cuando no tengo el balón, me sacrifico buscándolo.

¿Todo viene del hecho de divertirse?

Sí, yo me divierto jugando. No lo veo como una profesión, como un trabajo que me encierra o me amarra. Me divierto como cuando uno juega en el barrio.

¿Qué piensa del partido de hoy en Tunja?

Ir a ganar, esa es la mentalidad que tiene el grupo. Es una plaza linda para Millonarios, por la gente que mueve allá, la que está en Tunja y la que viaja desde Bogotá.

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