Con el viento a mi favor

La número uno del tiro con arco es colombiana. Lleva cinco años practicando este deporte con el que logró todos los trofeos posibles durante este largo año de competencia. Su máxima figuración la obtuvo en La Copa Mundo en Lausana (Suiza). Con mentalidad positiva ya está lista para su próxima flecha.

/ Luis Ángel - El Espectador

El 2014 fue el primer año en el que logré ir a las cuatro copas del mundo. Mi meta principal era clasificar a la gran final que se desarrollaría en Suiza, pero antes de eso debía realizar cuatro competencias. La primera fue en Shanghái (China), que estuvo muy difícil para mí porque me implicó mucha fortaleza mental. Yo quería quedarme con la medalla de oro pero justo en la etapa definitiva mi arco se dañó, así que no obtuve lo que me había propuesto.

Después me correspondió ser anfitriona en un certamen deportivo en Medellín, en donde pasamos a la final por equipos y competimos contra Estados Unidos y ahí nos tocó conformarnos con la medalla de plata. Con ese relativo triunfo en el bolsillo, hice un intervalo en el que fui por mi cuenta y riesgo a varias actividades, como una copa en Arizona y me quedé con algunos trofeos, lo que me dio ánimo para empacar la maleta e ir a Turquía, donde pasé a la final por el oro en equipo mixto, pero nuevamente ocupamos el segundo lugar.

Mi periplo deportivo continuó en Polonia. Mi obligación en ese torneo era quedar como campeona o subcampeona para conseguir mi objetivo fundamental: La Copa Mundo en Lausana (Suiza). Sin embargo, quedé de segunda nuevamente. El oro me era esquivo hasta que llegué a la competencia más importante del año y me desquité de todo.

El año pasado, mi compañera Alejandra Usquiano quedó como campeona en París. La final fue contra Erika Jones, de Estados Unidos, quien era la número uno del mundo en ese entonces. Este 2014, por todos mis trofeos, logré desbancarla y ella tenía ganas de revancha pero quedó relegada al segundo lugar. La medalla está en Colombia y en poder de una risaraldense. Lo mejor de todo es que después de la Copa Mundo fui a los Juegos Centroamericanos y obtuve otras tres preseas más. El remate del año fue en Argentina, en el Campeonato Panamericano, de donde traje dos oros y una plata.

No soy de ese tipo de personas que cuentan el número de trofeos, aunque en estos días los estuve organizando y tuve que guardar más de la mitad de las medallas porque ya no me caben en el espacio que les tengo asignado. Dejé a la vista solo las más importantes. En ese selecto grupo, por supuesto, está mi trofeo de la Copa Mundo de Suiza, acompañado por los triunfos en China y Turquía. Mientras hacía mi labor de limpieza pensaba en que comencé en el tiro con arco como una actividad extra hace cinco años. No tenía planeado entrar a una selección porque yo veía el nivel de los demás y decía para mis adentros “yo nunca voy a ser así como ellos. Eso es imposible”.

Actualmente pienso muy distinto gracias a mi entrenador Eberth Mantilla, de Venezuela, quien me ayudó a dejar atrás esa mentalidad de niña de colegio. Él me hizo creer que podía llegar muy lejos y, de verdad, lo he logrado. Conocí el mundo y rompí los mejores puntajes, incluso mejor que los hombres. Creo que el secreto, realmente, estuvo en la preparación para la Copa Mundo en Suiza. En 2013 logré clasificar a París y tenía muchísimas ganas de ganar, lo que a la postre me perjudicó. A diferencia del año pasado, en esta oportunidad fui con mi entrenador personal y él realizó el trabajo para que yo pudiera pensar que iba a disfrutar del evento al lado de los mejores del mundo pero sin presiones. Yo sólo pensaba en apuntar bien y enfocarme en mi trabajo.

En Lausana (Suiza) todo fue grandioso y el viento estuvo a mi favor. Ahora soy consciente de que cuando estoy en competencia individual me vuelvo un poco egoísta, mientras que en equipo es necesario estructurar una estrategia porque mi flecha afecta necesariamente a dos personas más. Hay que armonizarse con los demás y la confianza se transmite a partir de la utilización de palabras clave. Puedo decir que en ambos escenarios me siento plena, completa.

Por ejemplo, el año pasado fui eliminada en la primera ronda porque estaba muy estresada. Ahora incluso sonreía cuando tenía el arco en mis manos y me di cuenta de que el cambio de mentalidad me ayudó mucho. Para mí era como estar en un show con los mejores del mundo y yo estaba dentro de ese grupo en el que cualquier deportista quiere estar.

En este momento soy número uno en el mundo pero ya pienso en mi siguiente flecha. La meta para el año entrante es ganar el título mundial en Dinamarca. Quiero conservar mi lugar en el podio y practicar el tiro sólo porque me gusta y lo disfruto. No lo quiero ver como una obligación, así que estoy lista para lo que venga. Voy armada con mi arco, mi flecha y una sonrisa. 

* Adaptación hecha por Juan Carlos Piedrahíta