
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
El 17 de septiembre, cuando se corrió la maratón en los Juegos Paralímpicos de Pekín 2008, fue el día más feliz para Elkin Serna. Ganar la medalla de plata fue algo tan significativo para él, que desde ese día su vida personal y profesional ha sido diferente. Hoy, cuando faltan siete días para que comiencen los Paralímpicos, el antioqueño confía en que su preparación en estos cuatro años ha sido buena y es muy posible que el 9 de septiembre, cuando se corra la maratón por la calles de Londres, la bandera de Colombia se pueda ver en el podio.
Elkin nació el 13 de enero de 1985 en Urrao (Antioquia), en medio de una familia trabajadora y agraria. Su vida ha estado marcada por la violencia que ha vivido Colombia. Fue víctima del desplazamiento armado, el cual le quitó oportunidades. A pesar de esto, la berraquera de este paisa siempre ha salido a relucir y con las mismas ganas que mostró en los últimos metros de la maratón en Pekín, ha sido capaz de encargarse de su familia, ha pintado cueros de chivo para conseguir el sustento de su casa y ha sido el héroe de una familia de deportistas.
“Mi limitación es visual, tuve una mala cicatrización cuando niño, mis papás no se dieron cuenta, así que crecí con este problema. Cuando lo detectaron fue muy tarde, no hubo una cura científica ni médica”, comenta el antioqueño, quien hoy viajará a Londres, junto con la delegación colombiana de 39 deportistas.
Elkin padece de retinitis pigmentosa, una discapacidad visual en la que la retina pierde sensibilidad y puede terminar con una ceguera total. “El día de hoy veo un 10 o 20%, puedo caminar solo, veo a las personas y las cosas cuando estoy cerquita”, dice el paisa con una sonrisa característica en este campeón.
Serna comenzó en el atletismo cuando tenía 16 años. “Yo estaba estudiando en Guarne cuando conocí mi deporte. Por cosas de la vida la primera competencia que corrí la gané y eso me motivó a seguir”. En esa época competía contra atletas sin discapacidades, demostró condiciones y por eso uno de los mejores entrenadores del país, Libardo Hoyos, se fijó en él y fue el artífice de lo que es hoy el medallista.
En 2005, Elkin conoció la posibilidad de competir como atleta discapacitado y desde ese momento se puso como meta llegar a los Paralímpicos de Pekín 2008.
Su sueño se daría gracias a sus buenas presentaciones, primero en 2006 en Cali y luego en los Parapanamericanos en Río 2007, donde consiguió la marca mínima para ir a sus primeros Paralímpicos.
Ahí llegó al país asiático y en la maratón cumplió su sueño al colgarse la medalla de plata en la maratón. Hoy, con mayor experiencia y una buena preparación, sueña con igualar o superar lo hecho.
“Estoy ilusionado con repetir o mejorar lo que se hizo hace cuatro años. Me he preparado muy bien y espero que el 9 de septiembre esté en un buen día para poder cumplir con lo que he planeado” comenta.
Otra de las características de Elkin es su mentalidad, no se conforma con nada y siempre quiere aspirar a algo mejor. Con esa seguridad que lo hace fuerte, menciona: “sólo me conformaría con estar en el podio, a algo menor no podría aspirar”.
El paisa de 27 años logró la clasificación a los Paralímpicos de Londres en el mundial IPC de Nueva Zelanda en 2011, donde logró la marca que le abrió las puertas a su sueño.
A pesar de ser medallista paralímpico, Elkin se costeó su última preparación para Londres. En los últimos cuatro meses se concentró en Guarne, donde contó con la ayuda de Germán Naranjo, la liebre que lo guía y motiva a mejorar sus marcas. “He trabajado mucho para poder cumplir con mi sueño, me siento fuerte y creo que lo podré lograr”.
Elkin espera llegar de los Paralímpicos con una medalla. Los deportistas olímpicos que se bañaron de gloria hace menos de un mes en Londres son una motivación extra para él y por esa razón espera conseguir una medalla para recibir un trato similar al que les dieron a los recientes ganadores.
“Con sus logros nos pusieron a vibrar a todos, espero poder causar lo mismo. Quiero darle una alegría más al país, a mi familia y a todas las personas que me han apoyado. Para mí es un orgullo ser el abanderado, quiero correr ya para salir a ganar y poder dejar el nombre de Colombia en lo más alto”.