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Cualquier equipo colombiano que juega en Brasil regresa feliz con un empate, pero a Santa Fe el punto que sumó anoche ante Botafogo, en Río de Janeiro, por la Copa Sudamericana, le quedó sabiendo a poco.
Sobre todo porque jugó muy bien en la primera etapa, se fue en ventaja a los ocho minutos y manejó el ritmo del compromiso, aunque no tuvo la contundencia para liquidar a su rival en dos o tres acciones que hubieran significado el 2-0.
Pero se fue al descanso con la ventaja y comenzó jugando bien en el complemento. Seguro en defensa y apostando al contragolpe gracias a la claridad de Ómar Pérez, quien marcó el gol, la velocidad de Johnatan Copete y el espíritu de lucha de Sergio Galván Rey.
Botafogo, con el uruguayo Sebastián Abreu como principal arma ofensiva, hizo un par de modificaciones y poco a poco metió a los cardenales en su campo. Hasta que a los 21 minutos, en una de las pocas fallas defensivas, el recién ingresado Caio enfrentó al arquero Camilo Vargas y lo superó con un toque sutil que significó el 1-1 final.
El empate, que significa una ventaja importante para el partido de vuelta, que se jugará en el estadio El Campín de Bogotá el martes 25 de octubre, desde las 7:10 p.m., no dejó satisfechos a los jugadores santafereños, que lamentaron no haber anotado más tantos. Sin embargo, la igualdad sin goles en su casa o una victoria por cualquier marcador los dejaría en cuartos de final del torneo continental.