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"En Brasil nadie me conoce": Michel Bastos

Michel Bastos se ha convertido en una de las revelaciones del Mundial de Sudáfrica. Apenas lleva nueve partidos con la selección y ya es titular. Tiene pasado holandés.

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Luis Guillermo Ordóñez / Sudáfrica
29 de junio de 2010 - 10:14 p. m.
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El único jugador brasileño que podrá entender lo que hablen entre sí los holandeses en el partido de este viernes, por los cuartos de final del Mundial de Sudáfrica 2010, será Michel Fernandes Bastos, un talentoso lateral o volante zurdo, desconocido hace un año y ahora titular de la selección verdeamarilla.

La razón: cuando apenas tenía 15 años fue transferido al Feyenoord de Rótterdam, club en el que terminó de formarse como futbolista y en el que, además de compartir vestuario con Robin van Persie, fue dirigido por Bert van Marwijk, actual entrenador del equipo naranja.

Michel Bastos es un jugador rápido y habilidoso al que le encanta ir al ataque, requisito indispensable para cualquier carrilero que pretenda vestir la camiseta de las cinco estrellas sobre su escudo. Por eso, aunque en Brasil nadie lo conocía, el técnico Dunga lo convocó sorpresivamente para un amistoso ante Inglaterra, en noviembre de 2009. Eso sí, apenas lo recibió, le advirtió que su obligación principal era defender y que su aporte a la ofensiva sería un valor agregado.

Luego de la contundente victoria ante Chile, Michel Bastos habló con El Espectador acerca del Mundial, del Brasil versión 2010, de su carrera profesional y, lógicamente, de Holanda, su próximo obstáculo camino al título.

¿Qué balance hace de su actuación en el Mundial?

Para mí todo esto es maravilloso, fantástico. Hace un año prácticamente ni soñaba con estar en la selección, y ya llevo cuatro partidos en un Mundial. Estoy muy feliz, contento, aunque sé que puedo mejorar.

¿Prefiere jugar como volante o como lateral?

A mí me gusta más jugar adelantado, tener un poco más de libertad para ir al ataque, para pisar el área, pero en este equipo hay unas obligaciones y debemos cumplirlas. No es una queja, es mi manera de decir que en la selección pueden contar conmigo en cualquier posición, el tiempo que sea, y lo haré con mucho gusto.

¿Ha hablado con el técnico al respecto?

Sí. Y está claro que mi posición dentro de la cancha dependerá de lo que él decida, del sistema que determine que juguemos. Para mí lo importante es poder actuar, mientras juegue estoy feliz, porque lo más importante es representar a Brasil y hacerlo bien.

Dunga fue muy criticado por convocarlo al Mundial con apenas un par de juegos con la selección…

Es verdad, pero eso ha sido un combustible para mí, una razón más para no fallarle, para que la gente entienda por qué lo hizo. Ahora, esas críticas son normales, porque en Brasil nadie me conoce. Me fui muy joven a Holanda y, aunque regresé a mi país, jugué poco, hasta hace tres años, cuando llegué a Francia, comencé a tener continuidad. Me ha ido bien acá, pero evidentemente todavía tengo mucho que probar.

¿Qué tan difícil es reemplazar a Roberto Carlos, quien jugó 125 partidos con la selección?

Estoy preparado para asumir el reto, pero sólo el tiempo dirá si lo logré. Desde que era niño lo miraba en la televisión y me encantaba su juego, aunque yo era defensa central. Después ya comencé a jugar por la banda y lógicamente él fue mi modelo.

¿Cómo ve a este Brasil?

Muy bien, el partido ante Chile nos ha dado mucha confianza, porque tuvimos la contundencia que nos venía faltando. Jugamos bien, defendimos bien, hicimos tres goles contra un equipo de calidad. Lo mejor es que fuimos un grupo, un colectivo, que es lo que le gusta al entrenador.

Sin embargo, la prensa todavía los critica, extraña el ‘jogo bonito’.

En Brasil siempre habrá gente que critica. Lo hicieron porque no le ganamos a Portugal, como si no fuera un equipo de respeto. En nuestro país, si la selección no gana todos los partidos 5-0 hay inconformismo, un empate es catastrófico, pero lo importante es que nosotros sabemos por dónde vamos.

¿Dentro del grupo están satisfechos con lo que han logrado?

Todo el mundo quiere más, incluso uno mismo, yo quiero mejorar, salgo del campo contento, feliz, pero sé que tengo que mejorar. Quedaremos satisfechos sólo cuando seamos campeones.

Se viene Holanda, que para usted debe ser un rival especial.

Sí, me fui muy joven para el Feyenoord y aprendí mucho allá; esa fue una etapa linda de mi vida. Holanda es un equipo que siempre ha sido muy complicado y que no solamente tiene a Arjen Robben, sino a Robin van Persie, Wesley Sneijder,  entre otros, pero en Brasil también tenemos nuestra calidad, así que... vamos a ver.

¿Jugó con alguno de ellos cuando estaba en Rótterdam?

Estuve mucho tiempo con Van Persie, lo conozco bien, porque jugamos en juveniles, aunque él llegó primero al equipo profesional, que era dirigido por Bert van Marwijk, el técnico actual, a ese señor le debo mucho, porque me dio la posibilidad de debutar en 2002, me dijo que tenía talento, que podía llegar a ser un gran jugador, pero que tenía que mejorar.

¿Quién es el favorito?

En un partido como ese no hay favoritos, lo único claro es que Holanda es un equipo que juega, que es fuerte con la pelota y al que no le podemos dar espacios, porque es tal vez uno de los equipos más técnicos que hay. Además, en una eliminación directa ya nadie especula, todos buscan ganar, porque el empate no sirve.

¿Qué sueño tiene?

Ya lo estoy viviendo. En la vida uno tiene momentos buenos y malos, sobre todo en el fútbol,  pero lo que me está pasando es increíble, estar aquí es emocionante, y mucho más compartir con los mejores jugadores del mundo.

Por Luis Guillermo Ordóñez / Sudáfrica

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