Por: Hernán Peláez Restrepo

Ensayos

Poner a funcionar un equipo, una norma o una simple actividad requiere ensayo; una manera de ajustar y conseguir el beneficio exigido. Esta vez tengo dos casos claros, aprovechando la Copa América en pleno desarrollo.

Me refiero al VAR y a nuestra selección. El VAR, sabiendo que la tecnología aplicada en el torneo parece no ser igual a la exhibida y usada en los estadios europeos. Así como la telefonía celular siempre está lanzando al mercado nuevos y más eficaces aparatos, por no decir sofisticados, el que la Conmebol utiliza es, no digo obsoleto, pero sí “antiguo”. En gracia de discusión admito que este funciona más bien que mal.

Pero al juez Rojas, bogotano él, se le presentó un caso extraño. Hubo una acción de pena máxima a favor de Japón en el juego contra Uruguay. Él no la vio o detectó, pero la cantidad de observadores que tiene el VAR parece que tampoco. O si la vieron, ¿por qué no avisaron al juez?

Esta es la primera reflexión del caso. El VAR solo opina cuando el juez pregunta desde el campo?, ¿o el VAR cae en cuenta del error y llama de urgencia al árbitro? Este punto debe ser aclarado, porque Rojas u otro colega se queda tranquilo, pues nadie le pidió atender en la pantalla que está al costado del terreno de juego. ¿Si no se sancionó la falta en la jugada en referencia la culpa es del juez central o del VAR, o de Chacón, el de el Congreso colombiano?

De paso es necesario ajustar los tiempos que se toman las partes, juez y VAR, para decidir. Hay excesiva demora, con lo cual se desespera el público, se enfrían los equipos y pierde ritmo el juego. Por eso es justo esperar mejoras en la aplicación de esta ayuda que a la larga ofrece más justicia.

En el caso de la selección de Colombia, preparando su juego contra Paraguay, no debieran hacer ensayos. Si la queja de todos los técnicos presentes ha sido la misma, en el sentido de disponer de poco tiempo de trabajo con su grupo de jugadores, es lógico que jueguen quienes luzcan más acoplados y ordenados. En el fútbol, hay movimientos que necesitan mecanización. Si hay línea defensiva o parejas de delanteros con conocimiento pleno de su trabajo, para qué cambiarlos. Cavani y Suárez, por ejemplo, ya son piezas inamovibles para Uruguay. Por supuesto que lesiones o expulsiones requieren cambios.

Contra Paraguay espero que Colombia defina el caso del lateral derecho (Medina o Arias) e intentar aprovechar mejor a Juan G. Cuadrado, o en su defecto dar oportunidad a Edwin Cardona. La pareja de delanteros debería ser Duván Zapata y Roger Martínez porque mostraron que pueden ser determinantes.

En síntesis, como está la selección, deben ser pocos los ensayos. Si la línea en general funciona, no veo la necesidad de “dar oportunidad” a gran número de suplentes. Con uno o dos retoques el equipo seguirá ganando en confianza de juego y, de paso, puede compensar la falta de tiempo para trabajar.

 

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