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Cuando Tiger Woods anunció que volvía a los campos después de los meses de para por los escándalos sexuales que le apartaron de la vida pública y aseguró que lo haría en el Augusta National, no lo hacía en vano. A pesar de las dudas que en su momento expresaron golfistas del nivel de Arnold Palmer, cuatro veces ganador del Masters, sobre la idoneidad de elegir Augusta como el lugar para regresar, los datos dicen lo contrario. Woods es el hombre récord por excelencia en el mundo del golf y el Masters no iba a ser una excepción. Posee la mayor parte de los mejores registros y es el único en condiciones de hacerse con los que aún no están en su poder y que generalmente atesora el gran Jack Nicklaus.
En 1997, Tiger sorprendía y fascinaba a medio mundo y se hacía con su primer Masters, lo que le convertía a sus 21 años, tres meses y 14 días en el ganador más joven de la historia. Además, lo hacía con el menor número de golpes de todos los tiempos (270, 18 bajo par) y con la mayor ventaja respecto al segundo (12 impactos).
Desde entonces Tiger no ha hecho sino mejorar sus registros y llevarse otros tres Masters: 2000, 2001 y 2005. Con el segundo y el tercero pasaba a formar parte, con Nicklaus (1965-1966) y Nick Faldo (1989-1990), del selecto grupo de jugadores que han defendido el título con éxito.
Más datos que confirman la supremacía de Tiger: en un total de 15 participaciones ha ganado en cuatro, registro estratosférico en un deporte en el que es complicado acumular victorias. Y lo ha hecho con un total de 63 golpes bajo par y una media de 70,91 golpes por vuelta, la más baja entre quienes han disputado entre 50 y 75 rondas en Augusta National (Tiger tiene 58, porque en 1996 no pasó el corte).
La supremacía de Tiger está fundada en un dominio total de los pares 5 del Augusta National, donde acumula 107 golpes bajo par. Es cierto que jugadores de poca pegada como Mike Weir (antepenúltimo en distancia desde el tee de salida en su victoria en 2003) y José María Olazábal (penúltimo en este apartado en su segunda en 1999) han ganado el torneo, pero en Augusta los cuatro pares cinco juegan a favor del número uno del mundo.
Con el putt también es uno de los mejores y es, junto con Olazábal, el único de los últimos 13 ganadores que ha terminado las cuatro jornadas sin hacer tres putts en un hoyo. Por supuesto, el único deportista de todos los tiempos que ha superado los 1.000 millones de dólares en la lista de Forbes es también el líder de ganancias en el Masters, donde acumula 6’160.806 dólares en 15 participaciones.
Las televisiones rezaban para que Tiger volviera. Su victoria en 1997 supuso un 27% de arrastre para la CBS, cifra similar a la de 2001, cuando Tiger ganó su cuarto major consecutivo, datos que la cadena no ha vuelto a alcanzar con ninguna retransmisión.
Un récord que Tiger no va a poder conservar es el de precocidad. Si el año pasado el japonés Ryo Ishikawa se convirtió a los 17 años en el golfista más joven en debutar, el jueves el italiano Matteo Manassero, que ya asombró a todo el mundo con su decimotercer puesto en el Open del año pasado, se convertirá a sus 16 años en el debutante más joven de la historia. El futuro está ahí, el presente es Tiger Woods.