Fernando Gaviria, un escarabajo diferente

El “Misil” buscará quedarse con la camiseta tricolor del campeón de ruta de Colombia. Con 22 años, es una de las grandes realidades del pedalismo nacional.

Fernando Gaviria, el día que ganó la París Tours, una de las clásicas más importantes del mundo./ AFP

Si Fernando Gaviria, con tan sólo 22 años, es considerado hoy en día como el mejor embalador del mundo, es en gran parte gracias al proceso de formación que lideró Hernando, su padre. Tras la frustración eterna de no haber podido llegar más lejos en el ciclismo, siempre les inculcó a sus hijos que le dieran prioridad al deporte. Por eso de niños les compró patines y bicicletas. Ambos han sido campeones mundiales de pista, pero este domingo Fernando tendrá la oportunidad de convertirse en campeón nacional de ruta, cuando se dispute la prueba élite en Bogotá.

Hernando jugó baloncesto, voleibol, fútbol y cada vez que tenía tiempo se subía a su bicicleta y hacía largos trayectos por las carreteras cercanas a La Ceja, Antioquia. Claro que su prioridad era el trabajo para conseguir recursos económicos que le permitieran ayudar en la casa. Se graduó de tecnólogo industrial y luego, por su mismo amor por el deporte, estudió una licenciatura en educación física. Incluso llegó a incursionar en el ciclismo profesional y participó en un clásico RCN, en el que terminó en la casilla 48. “Era aguerrido, no me rendía mucho subiendo, pero en el plano siempre imponía el paso”, recuerda Hernando, quien asumió el rol de entrenador para sus pequeños Juliana y Fernando.

La exigencia era máxima, no importaba quiénes fueran sus alumnos. Cuando salían a patinar por las calles de La Ceja, él no era de los papás cuidadosos y precavidos. “María del Carmen, hágame un favor -le decía Hernando a su esposa- si cree que los niños están en peligro haga fuerza, pero no les vaya a decir nada. Hay que dejarlos que se cojan confianza”. Así que fueron muchas las caídas y los raspones, pero el miedo no estuvo presente en la formación.

Hernando nunca les dijo a sus hijos que no serían capaces de lograr algo. Incluso el día que Juliana decidió pasarse del patinaje al ciclismo, fue un motivador constante. Fernando, viendo el Tour de Francia, con apenas seis años, les decía a sus padres. “Voy a estar allá y voy a ganar”. A lo que le respondían: “Si lo quieres y trabajas para eso, lo lograrás”. Claro que su carrera deportiva la comenzó sobre patines. Incluso participó en unos Juegos Deportivos Panamericanos, en los que terminó de quinto, y como se le daba medalla a los cinco primeros, llegó feliz a casa con la presea colgada en su cuello.

Pero fue Óscar, un hermano de Hernando, el mayor motivador para Fernando. Aunque su tío no logró ser un pedalista reconocidoen el país, compitió en varias pruebas regionales y se destacó por su potencia y velocidad de punta. Por eso a Fernando le interesó hacerse fuerte en los embalajes, para emular los pasos de su tío. “Fueron largas jornadas en el velódromo. El nivel poco a poco fue mejorando y de ahí que tuviera una carrera tan espectacular en esta modalidad del ciclismo”, le dijo el papá de Fernando a El Espectador.

En agosto de 2012 el antioqueño ganó dos medallas de oro en el Mundial Juvenil de Ciclismo en Pista en Nueva Zelanda. Se impuso en el ómnium, que es una clasificación que suma seis pruebas diferentes, y en la madison, al lado del bogotano Jordán Parra. Esos títulos lo convirtieron en una de las promesas de la velocidad y desde ese momento su nombre comenzó a sonar entre los expertos en ciclismo, quienes le auguraban mucho éxito.

Pero él nunca se ha conformado con nada, siempre ha buscado más y no tiene límites. Por eso siguió preparándose con responsabilidad, con la ayuda de sus entrenadores y gracias a esa persistencia volvió a ser campeón mundial en 2015, pero esta vez en la categoría de mayores. “Es la recompensa a tanto trabajo. Tantos entrenos duros en Colombia que hoy dieron frutos… No me considero un fenómeno, acá no corremos por edad, sino por categoría, y no importa la edad que tengas”, dijo en ese momento el joven de 20 años.

De la pista a la ruta

Ese mismo año en el que ganó su primer oro en el Mundial absoluto, Fernando comenzó a tener mayor participación en la ruta. Fue al Tour de San Luis en Argentina y venció a los mejores embaladores del mundo, entre ellos el mítico británico Mark Cavendish, a quien considera Gaviria su ídolo. “Es un fenómeno, tiene mucho talento”, reconoció Cavendish tras ver cómo el Misil le ganaba a pocos metros de la meta. Y Fernando en esa competencia no ganó sólo una vez, fueron dos las etapas en las que se subió al podio. Y dicen que fue en esa competencia en la que el equipo Etixx le puso el ojo y luego lo fichó. “Recuerdo que Fernando me llamó antes de que iniciara la carrera y me dijo que quería ganar alguna etapa, pero que sería muy berraco porque estaba Cavendish. Le dije: ‘Mijo, él es igual de bueno a usted’. Y vea lo que pasó”, dice un emocionado Hernando.

Un año más tarde, ya con el uniforme del Etixx, nuevamente se destacó en el Tour de San Luis, competencia en la que incluso se vistió de líder. Y en la pista una vez más fue campeón mundial en el ómnium. “Ese día dijo muy claro que sería su adiós de la pista, pero el amor por la selección de Colombia y la motivación de ganar una medalla en Río lo hicieron postergar esa decisión. Desafortunadamente no pudo despedirse de la pista como él hubiese querido: con un oro olímpico en su cuello”, destaca su padre, quien asegura que Fernando, a pesar de la fama, sigue siendo el mismo niño relajado que sólo piensa en recochar y en disfrutar de la vida. “Él es muy responsable y profesional con el trabajo, pero también es una persona tranquila que le gusta estar con su novia y su familia”.

“Nosotros tenemos el empuje paisa de nuestros antepasados. Y en ese sentido hemos creído que hay que arriesgar un huevo para sacar un pollo”. Esa frase la dice el papá de Fernando cuando se le pregunta por qué la valentía de su hijo y las ganas de llegar siempre más lejos. Por eso este domingo, cuando el Misil de La Ceja es la gran carta para ganar una medalla en el Campeonato Nacional de Ciclismo de Ruta que se dispute en Bogotá, la emoción lo invade y siente que los pasos que está dando su hijo son los que él pudo recorrer, pero por falta de apoyo y por tener la responsabilidad de cargar una familia al hombro, nunca se arriesgó. “Bueno, y no es que fuera tan bueno como él”, dice antes de soltar una carcajada. “Esto es sólo el comienzo. Él va por su sueño del ponerse la camiseta del líder del Tour de Francia. Estoy seguro de que lo hará”.

Fernando Gaviria es un escarabajo diferente, también sabe escalar como varios de los colombianos, al fin y al cabo tiene ese ADN para rendir en las alturas, pero su plus es la potencia, que es tan fuerte que lo hará llegar a donde ni él mismo se ha imaginado.

 

 

 

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