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Fiesta roja y ‘merengue’ en El Campín

Y la hinchada de Santa Fe respondió, como se esperaba, ante la presencia histórica del Real Madrid en su casa.

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Alfredo Yacelga
07 de agosto de 2008 - 10:42 p. m.
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¡Un poco más de 30 mil almas se instalaron en las tribunas! Llegaron los incondicionales, los de periódico y los de radio, esos que a veces se suben al bus de la victoria, y claro, no faltaron los que aprovechan un evento grande para el lucimiento. Por las entradas del sector occidental desfilaron actores, presentadores, políticos y todo tipo de personalidades, movidos por la expectativa que generó el gran evento.

En el escenario, el público entró en calor al tiempo con los equipos, pues sólo cuando los protagonistas saltaron al campo para hacer sus primeros movimientos, los asistentes comenzaron a animar la fiesta. El sonido del estadio amplificaba música colombiana y los de la ‘Guardia’ se preparaban para recibir al rojo con rollos de papel y, además, la bandera más grande del mundo, que sirvió para disimular los espacios que quedaron en suroriental. Las curvas de occidental tampoco se llenaron, ni la norte.

Con 11 minutos de retraso y después de un larguísimo acto protocolario, arrancó lo que todos esperaban: el juego más esperado y más promocionado de la historia del fútbol colombiano.

Lluvia de aplausos para los ilustres visitantes, pero ésta amainó muy rápido. De arranque 15 minutos aburridos, hasta que Robinho, con una jugada de ensueño, despertó al respetable. Para eso pagaron una ‘fortuna’ por cada boleta. Acto seguido, juego fuerte, reclamos, expulsión de Michel Salgado y el afán de protagonismo de un árbitro que quería dañar la fiesta. Ahora llovían insultos y rechiflas contra el árbitro. Y eso que era amistoso.

Un grupo de hinchas del Real estaba en la zona norte de oriental y el grito de “Madrid, Madrid” se hizo más fuerte gracias al apoyo de los seguidores colombianos (seguramente muchos albiazules) del equipo ‘merengue’. Las estrellas que vinieron no brillaron, pero aquí estuvieron y ahora esos 30 mil tendrán el orgullo de decir que vieron a Raúl, Van Nistelrooy y Robinho juntos.

Todo salió como se esperaba. Hubo fiesta, alegría y se tuvo el honor de recibir a un grande de verdad. El Campín se vistió de frac, como lo hizo hace cinco décadas.

Por Alfredo Yacelga

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