A 14 años del asesinato del "Palomo" Usuriaga

Díscolo, desobediente y rebelde como él solo. De ese moreno de casi dos metros de estatura que con sus grandes zancadas tenía una habilidad atípica para jugar. Elocuente, se hizo querer.

@Independiente

A 14 años de su partida. Díscolo, desobediente y rebelde como él solo. De ese moreno de casi dos metros de estatura que con sus grandes zancadas tenía una habilidad atípica para jugar. Elocuente, se hacía querer. La sonrisa pícara, su aval para perdonarle todas sus metidas de pata.  Y se hizo recordar: hace 14 años Albeiro "El Palomo" Usuriaga fue asesinado. Celos, la razón del crimen. 

El 11 de febrero de 2004. En una de las esquinas de la calle 52 con carrera 28F del barrio 12 de octubre de Cali. El Palomo jugaba cartas, dominó y se bajaba unas cervezas. Un joven se baja de una moto, saca la pistola y aprieta el gatillo. Fueron trece disparos. Una sevicia movida por la envidia de un hombre que ve a la mujer que ama en brazos de otro. Es que el delantero salía con una exnovia del asesino. Jefferson Valdez Marín, el responsable. Alguien que además era la cabeza de una banda de sicarios conocida como "Molina".

Y así se apagó la luz del vallecaucano. Ídolo en Independiente de Avellaneda, América de Cali, General Paz Juniors y Atlético Nacional. Un hombre de goles definitivos: le anotó a Israel el tanto que significó la clasificación de Colombia al Mundial de 1990 y se reportó en la final de la Copa Libertadores 1989 con Atlético Nacional.

De la mano, siempre estuvieron los escándalos. Como el del dopaje que lo privó dos años del fútbol por dar positivo por cocaína. O por su polémica exclusión a la cita orbital de Italia 90 por un supuesto robo a sus compañeros.

Un rebelde, a veces sin causa, que siempre será recordado por su sonrisa: "El Palomo" Usuriaga.