El campeón de la Liga Águila se queda en la capital

Así fue la temporada de Santa Fe y Millonarios

Millonarios y Santa Fe disputarán el título de la Liga Águila. Los albiazules dejaron en el camino al América y los albirrojos al Tolima. Este miércoles será el juego de ida y el domingo la gran final.

Ómar Pérez y Andrés Felipe Cadavid, referentes de Santa Fe y Millonarios. Archivo El Espectador

Pedro Medina Avendaño escribió en 1974 el himno de Bogotá. En el coro dejó unas palabras que se repiten cada ocho días en el estadio El Campín cuando Millonarios o Independiente Santa Fe son locales: “Entonemos un himno a tu cielo, a tu tierra y tu puro vivir. Blanca estrella que alumbra en los Andes, ancha senda que va al porvenir”. El poeta y abogado boyacense quería que a la capital colombiana se la reconociera por ser una de las ciudades más vistosas de la cordillera de los Andes, por eso lo de “blanca estrella que alumbra”. Pues bien, después de 43 años, una estrella del fútbol colombiano volverá a estar en disputa entre los dos equipos tradicionales bogotanos. Será roja o azul. Media Bogotá pasará una alegre Navidad. Claro que lo importante será el fútbol en paz, promover que la ciudadanía pueda convivir esta semana de final. El miércoles 13, a las 7:30 p.m., Millonarios será local, mientras el juego definitivo será el domingo 17 de diciembre, a las 7:00 p.m.

Anoche, Millonarios sufrió más de la cuenta para definir la serie semifinal contra el América de Cali. Aunque llegó a esta instancia con una diferencia de 2-1 conseguida en el estadio Pascual Guerrero de Cali, en El Campín no pudo hacer un buen partido y se vio realmente mal, a pesar de que la figura fue el arquero del cuadro escarlata, Carlos Bejarano.

Santa Fe, por su parte, dejó en el camino el sábado al Deportes Tolima, tras empatar 1-1 en el estadio El Campín y aprovechar la ventaja que había conseguido 1-0 en condición de visitante. El autor del tanto de la clasificación fue el volante bogotano Juan Daniel Roa.

Un clásico es un clásico. Un partido aparte en el que las estadísticas y los antecedentes no cuentan. Es una historia nueva, y mucho más cuando de definir un título se trata. A pesar de que Santa Fe haya tenido un mejor semestre, porque fue líder durante gran parte del torneo y clasificó a las finales a ocho fechas del final, nada de esto vale. Incluso, no importa que en los dos clásicos del semestre el equipo dirigido por Gregorio Pérez haya ganado los enfrentamientos directos (ambos 1-0, con gol de Juan David Valencia). Son plantillas similares, sin grandes figuras, que están en donde están en gran parte gracias al trabajo de sus entrenadores.

La gran diferencia hoy por hoy entre Millonarios y Santa Fe es que uno defiende mejor que el otro. En todo el semestre, Santa Fe sólo recibió 12 goles. Incluso duró 16 juegos sin que le marcaran. Por su parte, Millos ha recibido 17 y en 10 juegos no le anotaron.

En la parte ofensiva, el cuadro albiazul ha sido más letal que el albirrojo. Los dirigidos por Miguel Ángel Russo han celebrado 31 goles, contra 27 de Santa Fe. Los embajadores han hecho 117 remates al arco, contra 88 del equipo cardenal.

Algo que puede pesar a la hora de definir el título es la experiencia de los jugadores en este tipo de partidos. Santa Fe disputará su sexta final en torneos cortos y además ha jugado en los últimos años instancias definitivas en copas internacionales, como la Sudamericana o la Suruga Bank. Mientras tanto, esta será la segunda final de Millonarios en torneos cortos. La única que ha disputado fue la del título de 2012, cuando venció al Independiente Medellín por penales.

De aquel equipo que ganó la estrella 14 no queda nadie en la nómina. De hecho, de los once habituales titulares, los únicos que han sido campeones de Liga en algún país son Matías de los Santos, Juan Guillermo Domínguez y Duvier Riascos. Por su parte, todos los titulares de Santa Fe ya han dado vueltas olímpicas. De hecho, este será el cuarto diciembre consecutivo en el que jugarán una final (Liga 2014-2, Sudamericana 2015 y Liga 2016-2). Y justamente son los futbolistas de experiencia y jerarquía los que se necesitan en estas instancias.

Los azules sueñan con la 15, con ganar para acercarse a Atlético Nacional en la eterna disputa por ser el más veces campeón. Los rojos quieren seguir con su racha de triunfos y llegar a los dos dígitos, a la décima estrella. Esto se ha convertido en toda una ilusión para futbolistas e hinchas. Ejemplo de ello es la manera como Ómar Pérez salió de la cancha al camerino, luego del paso a la final: mirando a la tribuna, mostrando sus 10 dedos y gritando: “¡Ahora vamos por la décima!”.

El camino al título

En la fase de todos contra todos, Santa Fe sumó 39 puntos, los mismos del Júnior de Barranquilla, que fue primero. Por su parte, Millonarios terminó cuarto, con 36 unidades. El cuadro cardenal ganó 11 partidos, empató seis y perdió tres. Clasificó a las finales de manera anticipada y eso le permitió rotar la nómina para afrontar las etapas definitivas con jugadores bien físicamente.

Por su parte, Millos ganó 10 partidos, empató seis y perdió cuatro. Tuvo la fortuna de que en las últimas jornadas de esta primera fase encontró a su goleador en Ayron del Valle, quien de hecho es uno de los máximos artilleros de la Liga Águila. A propósito de Del Valle, está en duda su presencia en las finales, pues podría ser sancionado por escritorio por agredir a un jugador del América en el partido de ida de las semifinales.

En los cuartos de final, Santa Fe dejó en el camino a Jaguares de Córdoba tras igualar 0-0 en Montería y vencerlo 4-1 en Bogotá. En esta misma instancia, Millonarios dejó en el camino a La Equidad, luego de igualar 1-1 en Techo y ganar 2-1 en casa.

En semifinales, Santa Fe eliminó al Tolima, luego de ganarle en Ibagué 1-0 y empatar 1-1 en El Campín. En el caso de Millonarios, venció 2-1 al América en Cali e igualó 0-0 en su cancha.

Otra buena noticia, que es motivo de celebración para ambas hinchadas bogotanas, es que Millonarios y Santa Fe ya aseguraron su clasificación a la Copa Conmebol Libertadores del próximo año. Una motivación para seguir armando proyectos deportivos sólidos, armarse y soñar con conquistar el continente.