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Hoy es un día especial en la familia Tréllez. Santiago, hijo del segundo goleador histórico de Nacional, celebra su cumpleaños número 24. El heredero de John Jairo, quien anotó 116 goles vestido de verde, fue presentado oficialmente ayer como último refuerzo del actual campeón, reviviendo los recuerdos que su padre dejó en los años 80 y 90.
Paradójicamente, ni John Jairo ni Margarita Vivero (la mamá) querían que su hijo se dedicara al fútbol. Sin embargo, ese era el destino y nadie podía evitarlo. La “alcahueta” de Santiago Tréllez Vivero, quien nació el 17 de enero de 1990 en Medellín, fue su abuela materna, María Eugenia Eusse. Lita, como la llama Santiago, le cumplió el sueño a su nieto y lo llevó al club San Lorenzo de Envigado sin autorización de los padres.
Ahí empezó la historia del menor de la dinastía, que llega a Nacional con la ilusión de marcar su propia historia, para que el apellido Tréllez no sólo sea memorable por su padre. John Jairo, conocido como La Turbina y recordado tanto por los goles como por su particular look, habló con El Espectador desde su natal Turbo.
¿Por qué no querían que su hijo siguiera sus pasos?
Porque así algunos piensen lo contrario, esta carrera es muy dura. Me daba temor que la gente lo estigmatizara por el apellido o por lo que hice, pero Santiago salió con mucha personalidad y cuando nos dimos cuenta de que tenía condiciones y que eso era lo que de verdad quería, le pusimos un poco más de cuidado y decidimos apoyarlo. Lo tuve un tiempo en mi escuelita, pero después él solo siguió sus pasos...
¿Cómo se dio la llegada de Santiago a Nacional?
Santiago es un jugador muy bueno. Si no fuera así, no lo hubieran contratado. En esta ocasión serví de puente porque inicié contacto con algunas personalidades del equipo para que llegara a Nacional, pero él siempre se ha movido solo. Ahora hablará con su trabajo y esta es una gran oportunidad para que siga haciendo las cosas bien.
¿Cómo debe manejar la presión de los hinchas, qué consejos le ha dado?
En lo único que tiene que pensar es en fútbol. En esta profesión la gente te respalda cuando haces goles, pero cuando no, nadie te quiere. Yo le advertí que este es un reto grande, pero cuando veo su convicción e insistencia confirmo que tiene todo para triunfar. Ahora sólo le toca demostrarlo.
No más corazón dividido en los clásicos...
Ya no más. Sin embargo, cuando estuvo en Medellín también celebré sus triunfos. Siempre hemos dicho que los goles son para gritarlos, aunque evidentemente para mí es mucho más fácil que los haga con Nacional. Con la hinchada de Medellín estamos muy agradecidos, pero es mucho más cómodo verlo en el equipo de mis amores.
¿Qué marcará Santiago en el equipo de sus amores?
Quiero que se entregue al máximo y que marque su propio sello. Nadie va a borrar lo que yo hice, pero sé que él tiene condiciones. Es un gran jugador y hará su propia historia, para que, como él dice, el apellido no sólo sea recordado por mí, sino también por lo que hizo Santiago.
¿Cómo define a su hijo en las canchas?
Es un jugador que se sabe ubicar bien. Es goleador y eso lo ha demostrado desde niño. A veces lo único que le corrijo es que cuando no le salen las cosas se desespera un poco, porque es un jugador joven, pero sé que la experiencia en México le sirvió y ahora es mucho más maduro.
¿Y fuera de ellas?
Es un muchacho tranquilo y disciplinado. Siempre le dije que si decidía meterse en esta carrera debía gustarle la disciplina. A pesar de la edad que tiene, es una persona calmada y muy responsable.
¿Cómo le celebrarán hoy el cumpleaños?
Creo que el mejor regalo para Santiago es ser verdolaga. El más grande que le ha dado Dios en estos tiempos. Nosotros lo acompañaremos siempre para que se concentre y esté tranquilo. Uno no tiene la oportunidad de estar todos los días en donde quiere y él la tiene. Esa será la mayor celebración.
¿Cómo van sus proyectos personales?
Estoy contento con mi escuela y los proyectos que tengo con los niños desde hace dos años. Me siento agradecido con la gente que me ha apoyado porque hemos podido ayudar a casi 200 niños de escasos recursos.
¿Y Roots Bar?
Muy bien. Por acá los espero en Turbo cuando quieran. Es algo turístico y sano, así que cuando tengo tiempo me gusta entretenerme y estar aquí. A veces yo lo atiendo, y aunque para mí es mucho mejor estar con los niños y la escuela, esto es algo que también me divierte.
Para cerrar, algo que no le diga muy seguido a Santiago y quiera expresar hoy en su cumpleaños...
Hubo una ocasión en la que nos quedamos sentados hablando hasta tarde aquí en mi negocio. No sé si él lo recuerde porque era muy niño, pero era una hermosa noche de luna llena y le dije: “Mira hacia arriba. Lo más grande que hay es eso que estás viendo ahora. De resto, todos somos iguales y sólo nos diferencian nuestros trabajos. Por las personas, respeto, y miedo sólo a Dios”. Recuerdo que le dije eso y es algo que me gustaría que tuviera siempre presente.