En Palmaseca, Cali sacó ventaja en la final del fútbol colombiano

Con goles de Germán Mera y Jefferson Duque, el cuadro azucarero venció 2-0 a Atlético Nacional en el partido de ida de la liga.

Los jugadores del Cali celebran el gol de Jefferson Duque. Nelson Ríos

Cuando el Cali juega en Palmaseca es imparable. Ningún equipo le pudo ganar allí. De los 13 partidos que disputó, solo cinco oncenos lograron robarle un punto de esa fortaleza. Pero el que impone las condiciones es el cuadro azucarero. Es el que manda. Cuando pisa a fondo el acelerador pasó por encima del que intentó irrespetarlo. Y este miércoles fue así. Nada más ni nada menos que frente a Nacional, un equipo que cabalgó a placer el todos contra todos. Que hizo 49 puntos y le sacó un mundo de ventaja al resto de escuadras que jugaron la liga. Pero eso en finales queda de lado y el cuadro vallecaucano en el partido de ida de la final ganó. Y lo hizo 2-0.

Es una ventaja que invita a soñar. Ningún equipo en las finales de torneos cortos logró remontar dos goles en contra y terminar alzando el título. El único que igualó una serie en el que cayó por más de un gol en el partido de ida fue Nacional en 2004 contra Atlético Júnior, pero terminó perdiendo en la definición desde el punto penal. Esa fue la última final en el fútbol colombiano que perdió el conjunto antioqueño. Desde entonces ganó ocho seguidas y esa racha puede finalizar frente al Cali.

El equipo vallecaucano fue inteligente a lo largo de los 90 minutos. Fue el que propuso, el que hizo circular el balón y el que manejó los tiempos del compromiso. Creó opciones y complicó a Atlético Nacional, que desde un inicio no pudo parar los pases filtrados de César Amaya y de Fabián Sambueza. La propuesta del técnico Héctor Cárdenas funcionó a la perfección. Y al minuto 17 un penal contra Jefferson Duque hizo que los aficionados vallecaucanos se ilusionaran, pero el mismo delantero, con más ganas que colocación, estrelló el balón contra el travesaño y con él se estrellaron las ilusiones de algunos hinchas que se tomaron la cabeza mostrando desilusión.

Y es que contra Nacional no hay que desaprovechar ninguna oportunidad. Si existe la oportunidad de dar la estocada, hay que darla. Sin compasión, porque en el fútbol como en la mayoría de deportes hay un viejo adagio que reza y se repite una y otra vez: el que no los hace los ve hacer. Pero en esta ocasión no fue así. El conjunto antioqueño, que se ve perdido desde el inicio de la fase final de la liga, nuevamente sufrió de más el partido. Fueron 90 minutos de agonía, en los que solo se acercaron en tres oportunidades. Y solo una con peligro, que fue la de Andrés Ibargüen al minuto 38. Cuando el ágil delantero dio un espectáculo. Dejó a cuatro defensores regados y cuando estuvo frente a frente contra Pablo Mina, su remate se encontró con el pie del guardameta.

Ese fue el único destello de un Nacional pálido, un equipo que no se encontró a lo largo del partido. Que fue superado de principio a fin. Y el Cali para abrir el marcador tuvo que hacer malabares. Después del penal desperdiciado de Duque y otra oportunidad del delantero que se estrelló en el palo, fue en un tiro libre de costa cobrado por Sambueza, que los aficionados celebraron el primero. El cobro del argentino encontró la cabeza de Germán Mera y el balón terminó encontrando la red.

Y aunque ese gol parecía que podía despertar la ambición antioqueña, no fue así. El Cali siguió dominando. Se acercó con peligro. Armani, como en los últimos partidos, fue el que sacó la cara. El que, con sus brazos, que parecen estirarse más de lo normal cuando un balón está cerca de su portería, evitó que Nacional cayera apabullado de su visita a Cali. Por el argentino la visita no fue aplastado. Por el argentino aún existe esperanza en las huestes del conjunto antioqueño.

Pero nada pudo hacer para evitar el segundo. Sambueza sacó de su galera un pase magistral, puso una pelota que parecía teledirigida, que cayó en los pies de Jefferson Duque. El delantero esta vez se desquitó. Marcó el gol que amplió la ventaja. El gol de la tranquilidad, el que le da un colchón al Cali para afrontar el partido de vuelta en el Atanasio Girardot. Como hace tres años y medio marcó en la final, pero esa vez lo hizo con Nacional, por eso este miércoles no lo celebró. Solo saltó en su imaginación, solo abrió los brazos y lo gritó por dentro. Por fuera solo bajó la cabeza y se arrodilló. Ahí, junto a sus compañeros, quedó la postal del partido.

Ese 2-0 obligó a que Nacional intentara tomar las riendas del juego, pero no fue claro. Apenas se acercó a predios de Mina. El Cali resguardado, apostó por el contragolpe. Y con cabalgatas interminables creó dos opciones claras. El partido les salió barato a los antioqueños. El marcador pudo ser más largo, pero los palos y Armani evitaron que fuera así. El domingo en el Atanasio Girardot, Cali y Nacional definen el campeón del primer semestre.