El ‘Baby’ Millos toma vuelo

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Millos es favorito al título porque juega bien. Hay factores externos, como el hecho de que seis de los otros siete participantes están en torneos internacionales justo en este momento (algún día cambiarán el formato del torneo a uno de un año, para que estas cosas no pasen más). Pero es innegable que el equipo de Gamero entró en curva alta de rendimiento justo en las finales.

No es solamente cuestión de las tres victorias en línea ante Santa Fe, Deportivo Cali y América. Gamero corrigió aspectos claves en la manera de jugar. Ya no presiona tan arriba la salida del rival, pues tomaba riesgos innecesarios al hacerlo y los laterales perdían permanentemente la espalda. Ahora su equipo se para en la mitad de la cancha, corto entre líneas, no se desgasta en ir al choque, pero sí cierra espacios. Para hacerlo encontró en la pareja conformada por Kliver Moreno y Stiven Vega a dos hombres ideales para esa labor. Macalister es el que marca los cambios de ritmo y rodea a los más jóvenes. Tiene velocidad por los costados con Rivaldo por derecha y Bertel por izquierda. Cuenta con un goleador en racha como Fernando Uribe. El punto más alto lo pone Chicho Arango, que está en su mejor momento. Es un media punta que tiene gol. Atrás, sus centrales son cumplidores para el medio, resalto el alto nivel de Llinás y su arrojo, a pesar de los pocos partidos como profesional que tiene. Es alegre el juego de este Millonarios. Elabora poco, pero es rápido y lee bien el juego entre líneas.

Alguno dirá que es un equipo muy joven, sin experiencia como para pensar en títulos. Eso es cierto, pero relativo. La verdad es que a excepción de Kliver Moreno y Rivaldo, todos son mayores de 23 años. Llinás, Bertel, Vega y García son mayores. Es inexplicable cómo se estaban perdiendo para el fútbol de no ser porque la pandemia los terminó poniendo, más por necesidad que por convicción, al menos por parte de Gamero. Tienen pocos partidos como profesionales, pero son maduros en edad. Además, todos son hechos en la casa, ya saben que la camiseta de Millonarios tiene un peso específico, desde muy pequeños saben lo que representa y lo que la gente exige de ella.

Es cierto que para ser campeón se necesita algo más que jugar bien. Hay momentos coyunturales en los que la suerte (la suerte también se trabaja pero existe) juega a favor o en contra. Los rivales, también con sus virtudes, sueñan con ser campeones, pero el que le quiera robar a este baby Millos la ilusión de ser campeón, tendrá que sudar el doble.

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