El fútbol que veremos

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Ya hay un norte. Si el 27 de junio en la asamblea de clubes logran ponerse de acuerdo en todos los pendientes, el torneo de fútbol colombiano comenzará en septiembre.

Aunque algunos clubes pretenden terminar el torneo que se venía jugando, esto será casi imposible. Por un lado quedarían muy pocas fechas. Lo mínimo que merecen los hinchas y los que pagan, es decir, los patrocinadores y Win Sports (que ha seguido desembolsando dinero como si se estuviera compitiendo), es que se juegue una buena cantidad de partidos, siempre preservando la salud de los jugadores. Por otra parte, el Gobierno ha sido claro: prefiere que se juegue un torneo en una o algunas pocas ciudades en donde el pico de la pandemia esté lo más controlado posible. En ese escenario, seguir jugando en todas las ciudades no será viable.

Así, lo más posible es que los puntos acumulados en el comienzo del torneo que se suspendió sean tenidos en cuenta para la reclasificación, que determina varios cupos a torneos internacionales, y se comience un nuevo campeonato. El formato dependerá de lo que se determine en cuanto a las sedes. Probablemente se jueguen cuatro torneos zonales con juegos de ida y vuelta que determinen dos clasificados a los play off. La otra opción sería jugar todos contra todos en una zona determinada, posiblemente el Eje Cafetero.

Independientemente del formato que se escoja, debemos ser claros. La situación económica de los clubes será la peor de la historia. Los clubes grandes tienen costos fijos más altos, lo que ha perjudicado su capacidad en meses en los que solamente ha salido plata y ha entrado poco. Estos equipos dependen en gran medida de las taquillas y no contarán con ellas por un buen tiempo. Por eso y con razón, piden que lo que entre por concepto de televisión sea repartido de una manera más justa, privilegiando a los que marcan más rating. Los equipos chicos seguirán quejándose por falta de dinero, como siempre.

Hay dos maneras de analizar el fútbol que veremos cuando vuelva el torneo. La primera es que el desempeño seguirá bajando. Sin dinero para contrataciones no tendremos estrellas. Relativo porque la mayoría de figuras que han llegado últimamente lo han hecho después de temporadas malas en México o el sur del continente, cuestan mucha plata y no rinden.

La otra forma es más certera. Entender que esta es una gran oportunidad para volver al fútbol de origen, ir a las canteras y potenciar nuevos valores para el torneo doméstico. El talento es natural en nuestro país, pero se está yendo muy rápido, ya ni siquiera debutan como profesionales en Colombia.

Será un torneo parejo en el que los entrenadores marcarán la diferencia. No solo por su manera de dirigir, sino por la capacidad de potenciar nuevos jugadores.

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