La memoria

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Por culpa de la pandemia, es una tarea complicada saber intuir o incluso adivinar cómo jugará nuestra selección en las eliminatorias mundialistas que se avecinan.

Lo más práctico es confiar en la memoria táctica de los jugadores, quienes en su mayoría ya han compartido juegos y experiencias de toda clase. Por eso, sin conocer con certeza la lista de los llamados, es hacer un ejercicio de simple recordación. No aparecerán nombres novedosos. Serán casi los mismos conocidos y quienes en su mayoría están en el exterior.

El papel del técnico Carlos Queiroz, a distancia obligatoriamente, será el de reunir a sus ya conocidos, porque realmente tiempo de trabajo, horas diarias en campo de entrenamiento, no resultarán muchas.

En este aspecto del trabajo de un técnico, cualquiera que él sea, quiero consignar mi opinión. Cuando se contrata a un estratega, se fijan unas metas, que en este caso específico son las de clasificar al Mundial. Como periodista u observador, me limitaré a ver en el campo de juego la manera de jugar y juzgar allí, cometiendo a veces injusticias, si el grupo estuvo coherente en el pensamiento y plan de juego.

Me parece una calificación oportunista entrar a pormenorizar las razones de una derrota o un triunfo, suponiendo que el técnico no sabe o no invierte suficientes horas de trabajo y mucho menos cuestionar sus métodos de preparación. El señor Queiroz, al igual que los jugadores, son conscientes del examen que presentarán en cada partido. El periodismo entonces calificará la gestión de uno y de otros de acuerdo con su criterio y raciocinio.

Esto me hace acordar de lo que muestran tantos jugadores en los entrenamientos. Allí se destacan, juegan de maravilla, pero cuando llega el partido oficial se aturden, se embolatan o no resultan capaces de asumir el compromiso. Por eso hay jugadores de entrenamiento y otros de videos editados, que fracasan cuando de jugar en serio se trata.

Sintetizo esta reflexión de forma sencilla: el jugador y el técnico resultan similares a los estudiantes de bachillerato o universidad. El profesor califica los exámenes sin averiguar cuántas horas estudió o no el examinado. Es lo mismo con los técnicos, su trabajo tiene evaluación cada noventa minutos. En el caso de la selección, que comienza enfrentando a Venezuela, la ayudará la memoria táctica, recordar lo que viene haciendo en esta era Queiroz, porque el tiempo de repaso para el examen será muy poco. No sé si el señor Queiroz trabajó mucho, poco o nada. Solo sé que su gestión la veremos pronto en las dos primeras jornadas de la eliminatoria. El consuelo válido para todos está en el COVID-19.

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