16 May 2021 - 3:07 a. m.

El avestruz

Aunque es un mito comprobado, se aseguró siempre que el avestruz metía la cabeza en la tierra, dizque para engañar a sus depredadores. Cuento o no, se sigue aplicando cuando alguna persona quiere eludir un compromiso, obligación o tercamente encerrarse en sus razones, sin palpar la realidad. Cosa hecha hasta hoy por la Conmebol.

Después de ver la cantidad de interrupciones en el partido de Copa Libertadores entre América y Mineiro, solo queda una conclusión: los dueños de la Conmebol, o mejor, la rosca de esa entidad, y a ellos se une el actual alcalde de Barranquilla, Jaime Pumarejo, hicieron la del avestruz o se resguardaron en una burbuja, donde no aceptan argumentos ni nada parecido, dando a entender que ellos están por encima de todo, protegiendo su billete y escapando a probables demandas por incumplimiento de contratos con televisión internacional. Así que a jugar, llueva, truene o se irriten los ojos con gases lacrimógenos y duelan los oídos por las bombas de estruendo. Jugar y nada más.

No pueden ser ajenos ni hacerse los de la vista gorda, cuando Colombia vive un momento complicado, en el que las protestas sociales están al orden del día. De esa programación no tienen la culpa los jugadores ni los equipos. Creo que haber programado en Pereira y Barranquilla juegos en esta etapa de las copas fue para demostrar que ellos están muy por encima del bien y del mal.

Cuando se fueron los equipos a jugar en Asunción, haciendo las veces de locales, se admitió el poco peso, casi nulo, de la dirigencia colombiana. Y por esa misma razón, ahora Conmebol impuso su criterio, sin conocer qué estaba ocurriendo en el país. Estos juegos sirvieron para que si alguien en el exterior no estaba enterado de las protestas, marchas, incidentes con policía y otros estamentos militares, y ni hablar de fallecidos y heridos, quedara suficientemente enterado e ilustrado.

Al paso que vamos, ya no solamente se requiere aceptar el VAR, sino que habrá necesidad de conseguir detectores de gases lacrimógenos. Sin embargo, en un mes debe comenzar la Copa América, compartida entre Colombia y Argentina, un torneo “al alimón”. Es probable que de aquí a ese entonces, todo en Colombia esté calmado, normalizado y concertado, en promesas y memorias de tantas reuniones entre quienes reclaman sus derechos y quienes los deben respetar. Esa al menos es la intención de los de Conmebol. Considero que debe revisarse a fondo el asunto, porque no es cuestión de contar con estadios, aeropuertos, hoteles, comunicaciones... es algo más, la gente, el colombiano de a pie. Por lo pronto, los de Conmebol seguirán haciendo la del avestruz.

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