Días para hacer historia

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Los cracks se gradúan como tales en partidos claves, contra rivales de peso. Bajo presión es que se escriben las grandes historias.

Nadie olvida el día en que el Tino Asprilla, jugando para el Parma, le quitó con un golazo el invicto de 58 fechas al que para muchos era el mejor Milan de la historia (Baresi, Maldini, Papin y Costacurta, entre otros, eran los integrantes de aquel equipo). Nadie puede sacar de su corazón la tarde en que James sacó el zapatazo de media distancia, en pleno Maracaná, para vencer el arco uruguayo y abrir el camino para que Colombia clasificara por primera vez a los cuartos de final de un mundial. Los hinchas de Millonarios jamás olvidaremos a Henry Rojas y su gol en la final de 2017 ante Santa Fe, que significó obtener un título contra el rival de patio y de visitante.

Como esas hay mil historias en el fútbol. Es cierto que los que marcan los goles son los inolvidables. Pero hay otros que en los partidos importantes también se meten en el corazón de los hinchas. Goycochea y sus atajadas en los penales que llevaron a Argentina a la final del 90, Maldini y su don de líder que llevó a su Milan a ganarlo todo, Zidane nunca desentonó en las batallas definitivas de aquellos galácticos del Madrid. El Pibe y sus pases mágicos en aquella generación noventera que abrió el camino a la gloria o Cannavaro, el más influyente del título del mundo de Italia en Alemania 2006.

En los equipos chicos, o venidos a menos con el paso de los años, este tipo de jugadores se convierten en leyendas. En el mismo Parma de los 90 se inmortalizaron, a la par del Tino, tipos como Crespo, Buffon o Zola. Vardy y Mahrez lo hicieron en el sorpresivo Leicester campeón de la Premier de 2016.

Por eso es importante que James haya sido calificado como el mejor hombre de su equipo en el derbi de Merseyside, que no ganaba el Everton hace 21 años. Jornadas como la del sábado difícilmente serán olvidadas por los seguidores de los toffees y James se metió en su corazón definitivamente con el partidazo que hizo. Falta mucho para que James sea leyenda en el Everton, pero si lo del sábado se comienza a repetir frecuentemente en partidos importantes del equipo es seguro que lo va a lograr y, de paso, volveremos a disfrutar de su mejor versión cuando venga a jugar con la selección.

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