Digno subcampeón: Atlético Nacional, el equipo más constante de la Liga Águila

A pesar del traspié, el equipo de Jorge Almirón demostró que está un escalón por encima de los demás conjuntos del fútbol colombiano.

EFE

Todo estaba encaminado para lo de siempre. En ese destino tantas veces repetido de los últimos años: Atlético Nacional, campeón. La suerte no inclinó la balanza a su favor y Deportes Tolima les quitó el título en el último suspiro con dos goles atípicos. El primero, un centro que se desvió en Jorman Campuzano y el segundo, un cabezazo al minuto 93' de Danobis Banguero que mandó la serie a definirse desde el punto penal. 

Individualidades y jerarquía. El caldo que utilizó Jorge Almirón, quien se encargó de devolverle la grandeza a los antioqueños. No brillaron, tampoco golearon. Pero demostraron una vez más que están un escalón por encima de los demás equipos colombianos. Y aunque el Tolima es justo campeón, el mejor conjunto del certamen fue Atlético Nacional, líder indiscutido del todos contra todos con 41 puntos y el equipo con mayor regularidad de la liga. 

Además, los verdolagas fueron los que más partidos ganaron (15) y los que menos encuentros perdieron (4). Fueron la escuadra con menor cantidad de goles en contra (10) y con mejor diferencia de gol (+13). Solo recibieron, en todo el certamen, dos goles en casa. Y precisamente, fueron los dos que recibieron en la final. Fútbol.

Con un Alexis Henríquez que a sus 35 años se mantiene intacto siendo un defensor salido del molde con un don especial para sacar a su equipo. Con un Jorman Campuzano, nombre desconocido de hace seis meses, que se puso la camiseta verde y que se convirtió en el motor de su escuadra.. Con un Macnelly Torres que sigue siendo el dueño de las ideas del mediocampo. Un Gonzalo Castellani que llegó en medio de críticas, pero que se ganó el corazón de la hinchada con su gran labor defensivo y su chispa en ataque. Con un Jeison Lucumí y Reinaldo Lenis que fueron desequilibrantes en las bandas y que tienen esa vocación especial para destrabar los partidos. Con un Dayro Moreno que no necesita tres o cuatro opciones para facturar. Y con un Jorge Almirón que le devolvió la identidad a un equipo que vivió un semestre de dudas con Juan Manuel Lillo. 

El Tolima logró lo inesperado. El universo conspiró para que se consagrara campeón de la Liga Águila-I. Atlético Nacional, fiel a su filosofía, a pesar del traspié, pues a su mentalidad ganadora solo le sirven los títulos, seguirá demostrando el hambre que tiene de seguir siendo uno de los equipos más grandes del continente. 

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