El Atanasio Girardot despide a Alexis Henríquez

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Con 13 títulos, el samario de 36 años deja Atlético Nacional como el jugador con más trofeos en la historia del club verdolaga junto al arquero argentino, Franco Armani.

Un campeón. Donde jugó Alexis Henríquez, levantó títulos y fue un líder y pieza fundamental para los técnicos que lo entrenaron. 17 títulos, entre ellos dos Copas Libertadores, le dan credenciales para que Henríquez haya sido uno de los mejores centrales que jugó en el fútbol profesional colombiano en la pasada década. Este viernes, ante la hinchada que lo disfrutó por ocho años con la camiseta de Atlético Nacional, se despide uno de los valuartes del cuadro verdolaga que marcó los últimos 10 años en el balompié del país.

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Jugar fútbol al frente de la casa de los abuelos, romper los vidrios de los vecinos con la pelota y, por ende, los castigos de la abuela Carmen y, de paso, de los tíos cuando se pasaba de altanero y respondón. Estos son los recuerdos más antiguos que Alexis Henríquez tiene de su infancia. Se crió en una casa repleta de niños, donde el fútbol era la cotidianidad, donde el abuelo Julio Héctor Charales se gastaba cada centavo de su pensión de Colpuertos no solo para mantener al gigantesco hogar, sino para tener un equipo medianamente digno en el que sus nietos pudieran entrenar. 

La Escuela de Fútbol del Magdalena, con sede en el barrio Pescaíto, tenía convenio con el conjunto profesional de la ciudad: el Unión, y así fue que Alexis conoció el estadio Eduardo Santos, siendo recogepelotas cuando tenía siete años, alternando las idas a la playa y a la cancha, porque antes de ir a ver al ciclón bananero, había que meterse al mar. “Eso era una rutina inquebrantable. Y no porque uno se lo propusiera, sino que la costumbre llevaba a repetir lo mismo porque era divertido, porque así es en Santa Marta: el fútbol y el mar siempre de la mano”.

Henríquez no siempre fue defensor. De hecho, en el club de su abuelo comenzó como volante de creación. Y era el 10 no porque Julio Héctor fuera el dueño, sino porque tenía talento, porque jugaba con la cabeza levantada y porque hacía más goles que los demás. Pero, de manera paradójica, a medida que fue creciendo  y hasta alcanzar los 1,90 metros que mide, se fue yendo para atrás hasta que un día un entrenador de la selección del Magdalena lo vio portentoso y se le ocurrió una idea. “Alexis, vas a jugar de defensor”. Al principio no le gustó, pero cuando vió que ganaba duelos, iba mejor por arriba y anticipaba a sus rivales, se dio cuenta de que podía llegar muy lejos.

En un torneo nacional jugó frente al Once Caldas, completó un gran aprtido y así se fijaron en él. “Era un central muy aplicado, muy calmado e inteligente a pesar de ser pealo’ ”. Ese día, en 2001, dos personas se le acercaron, le pidieron sus datos y le dijeron que lo buscarían a la semana siguiente para hacerle una oferta para que jugara en Manizales. 

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Henríquez creyó que era la rutina de los cazatalentos en campeonatos juveniles, que ellos hablaban con muchos y concretaban a muy pocos, que era más la charlatanería. “Pues fíjate que el lunes siguiente se comunicaron con mi abuelo y le dijeron que me querían, que había una oferta seria y que solo era cuestión de cuadrar la parte contractual”. Esa semana hubo una reunión en la casa materna de Alexis. El abuelo Julio Héctor y su obsesión porque su nieto mayor debutara en el Unión, también la abuela Carmen. Era una cuestión de tradición, incluso de sentimientos.

Sin embargo, con 17 años y con el mismo toque de altanería y atrevimiento que tenía desde pequeño, Alexis dijo que prefería irse para Manizales. Sí, Unión lo tenía en cuenta para sus planes, pero sin poner un solo centavo. Eduardo Retat, el entrenador de ese entonces, no logró convencer a los directivos para una compra formal y por eso Alexis viajó en 2002 para la capital caldense. Henríquez vivió en una casa hogar con su primo Luis Núñez y no llevaba ropa para el frío, ni siquiera un saco para las mañanas y noches gélidas de Manizales.

A pesar de las largas caminatas en subidas y bajadas, el frío de la mañana caldense que acompañaba al blanco blanco durante el entrenamiento de las mañanas y la desesperación por estar lejos de su familia, Alexis debutó con el Once Caldas frente al Deportivo Pereira en el estadio Palogrande. Luis Fernando Montoya, DT del cuadro blanco, le dio la tarea, esa tarde, de marcar a Carlos Castro. “Me fue bien, y el profe empezó a ponerme más. Eso sí, fue duro porque Castro era un delantero experimentado, que se movía muy bien y yo apenas tenía 19 años”.

En 2011 ya era un jugador consagrado, pero a diferencia de muchos compañeros, no se dio una salida al fútbol del exterior. ¿Por qué? “La oferta más grande vino de México. Era mucho dinero, pero preferí quedarme acá y apostarle a lo que en ese momento se estaba construyendo en Nacional”. Y ese presentimiento de que la decisión sería la correcta, salió, pues es el jugador con más títulos del equipo paisa, junto al argentino Franco Armani (13). 

A sus 36 años, el samario que quiso jugar en el Unión Magdalena por tradición familiar pero que debutó en el Once Caldas y se volvió Leyenda en Nacional, le dice adiós al Rey de Copas y posiblemente al deporte que ha ejercido por 18 años. El estadio Atanasio Girardot de Medellín, le agradeció su entrega y los títulos que dejó.

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