Patriotas jugará contra Cúcuta el 26 de enero en Tunja

El curioso caso de Jean Pierre Danloux

El jugador francés de 19 años llegó a Patriotas luego de su paso por la tercera división de España. Afirma querer aprender de la potencia y el juego físico que caracteriza al fútbol latinoamericano.

Jean Pierre Danloux, volante francés de 19 años que llegó a reforzar a Patriotas para la temporada 2020. / Cortesía Patriotas

Por lo inusitado del hecho hemos creído que la llegada de un jugador europeo al fútbol colombiano es una especie de quimera. Lo que dicta la historia es que nosotros “debemos” llegar a Europa, pues en sus montes está el Olimpo del deporte.

Wilfrido Franco publicó hace unos años, en El Deportivo, un informe sobre los europeos que han pasado por el fútbol colombiano. Algunos de ellos fueron jugadores húngaros, como Gregory Marick (Unión Magdalena en 1950), Béla Sárosi (Júnior en 1950 y Millonarios en 1955), Slodovan Stojovic (Santa Fe en 1970) y Pedrag Bucky Bubanja (América en 1974), entre otros. De Inglaterra vinieron Billy Higgins, Robert Flowell y Jack Hardley (Millonarios en 1950), George Mountford y Neil Franklin (Santa Fe en 1950) y George Saunders (en Envigado actualmente). De Italia pasaron Luigi di Franco y Angelo Belloto (Deportivo Pereira en 1949-1950), Corrado Contini y Bruno Gerzalli (Deportivo Samarios en 1952), Reno Minatti (Deportivo Cali en 1955) y Dante Mircole (Bucaramanga en 1977). Y de España se conoce a José López (Deportes Tolima en 1965), Gustavo Cañete (Deportivo Pereira y Millonarios en 2007), Jorge Brazales y Diego Cascón (América en 2014) y Gorka Elustondo (Atlético Nacional en 2017).

Pero quizá el más recordado, o el que más retorna a las mentes de los hinchas y los conocedores de la historia del fútbol colombiano por su título con Santa Fe en 1971 y su destreza y agilidad para crear juego ofensivo, es el yugoslavo Dragoslav Sekularac, apodado “El Pelé blanco”.

De jugadores franceses no se tenía registro alguno hasta la fecha. No obstante, Patriotas rompió con ese dato, pues para esta temporada fichó a Jean Pierre Danloux, un joven de 19 años que proviene de la tercera división de España y que llegó al equipo boyacense para aportar una visión de juego diferente y nutrir la identidad del club y del fútbol colombiano.

“Los representantes me vieron jugar y les gusté como jugador, entonces me dijeron que viniera a Patriotas a hacer una prueba de dos semanas. La llegada a Colombia fue muy buena. La gente colombiana son las personas más amables que he conocido y la verdad es que me gusta mucho este país. Mi llegada al club fue muy agradable, todos los jugadores me integraron como uno más y me sentí muy a gusto”, afirmó Danloux.

El francés cuenta que empezó a jugar fútbol a los cinco años. Su padre francés, David Danloux, y su mamá española, Maite Peyrat, lo apoyaron desde pequeño para asistir a los entrenamientos y convencerse de que su lugar en el mundo estaba en una cancha, con unos guayos y un balón al lado. Danloux comenzó jugando en Francia, pero sus papás consiguieron mejores empleos en España y la migración sería determinante para que el pequeño de la familia siguiera practicando aquel deporte que se convirtió en la vida misma.

A los 10 años empezó a hacer parte de la comunidad valenciana en España. Mientras sus padres trabajaban y se adaptaban a un nuevo contexto, él buscó pertenecer a las divisiones menores de la región, pues allí se encuentra uno de los territorios más fértiles para la creación de jugadores que con el pasar de las primaveras peregrinan a clubes de otros rincones del país o del continente.

Muchos están de acuerdo en que hay una diferencia abismal entre el fútbol latinoamericano y el fútbol europeo. Infraestructura, identidad y nivel de juego son ítems que permiten ver las diferencias entre un fútbol más agresivo y enmarcado por el folclor de cada país y entre un fútbol mucho más táctico y ordenado.

“En Europa, el fútbol es muy técnico y muy rápido. Sin embargo, en Latinoamérica el juego es mucho más físico, potente y directo. Me estoy adaptando poco a poco al fútbol latinoamericano y dentro de unos meses ya estaré listo para jugar”, contó Danloux.

De él han dicho que juega como delantero. Lo cierto es que es volante y uno de sus referentes en esta posición es Casemiro, el mediocampista de marca que juega en el Real Madrid. “Un volante defensivo con un derroche físico y con largo recorrido, aunque también tiene llegada a la portería contraria. Me gusta, sobre todo, que destaca a la hora de robar balones y distribuirlos a sus compañeros”.

“He llegado a Tunja, una ciudad de Colombia que está a 2.800 metros de altitud y yo vivía en la altura del mar, entonces voy a necesitar un tiempo de adaptación, pero de momento me es difícil la recuperación. Día tras día me siento mejor. Yo he venido aquí para aprender, crecer y formarme como jugador. El club cuenta conmigo para el futuro y yo sé que dentro de meses estaré preparado. Agradezco al presidente por la oportunidad que me ha dado y a todo el cuerpo técnico y el equipo que me recibieron muy bien, como a uno más de la familia”, finalizó el francés tras mostrarse humilde con su llegada al fútbol colombiano, abriendo por completo su voluntad para aprender de la potencia que señala del deporte a nivel regional y seguir preparándose para algún día retornar a la tierra que le dio las bases y le sugirió algunas virtudes que el ser humano subestima por alcanzar un ideal de éxito que por haberse replicado se cree que es el verdadero. Así, Danloux disfruta ahorita la lejanía de su hogar y el calor que los colombianos le ofrecen al viajero, al extranjero que llega en busca de ese carisma que mostramos a los de afuera y que a veces está ausente entre nosotros mismos.

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Andrés Osorio Guillott

Fútbol colombiano

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