El error de la Dimayor

Noticias destacadas de Opinión

La Dimayor, el ente rector del fútbol profesional en Colombia, está en crisis. El presidente de la institución tiene las horas contadas. Pero más allá del manejo administrativo de Vélez, el problema central del fútbol colombiano es que los mismos dueños crearon unos mecanismos que van en contra de sus propios intereses. Y se dieron cuenta muy tarde.

El debate se reduce a los ingresos de TV. El exceso de democracia (¿quién lo diría?) llevó a un esquema en el que todos cobran lo mismo. Ello ha traído dos consecuencias. La bolsa general para el fútbol colombiano es muy baja comparada con la de sus vecinos. El dinero es ridículamente bajo para clubes que pretendan competir a escala internacional. Sin embargo, es suficiente para que los equipos menores, muchos sin historia ni afición, satisfagan sus pretensiones económicas. Y este es el segundo problema. US$1.000.000 por TV es muy buen dinero para un equipo menor. Es ínfimo para un Millos, Júnior, DIM, Cali o similares. Especialmente si quieren aspirar a algo en el continente.

Los directivos del fútbol colombiano velan por sus intereses, eso hacen en todo el mundo. No somos diferentes. ¿Cuáles son sus intereses? En unos casos son deportivos. Otros además tienen un componente de interés empresarial propio, como podría ser el caso de Florentino Pérez en el Madrid. Algunos tienen abiertamente objetivos políticos, como ocurre con el PSG francés. En Colombia, la gran mayoría tiene intereses financieros, casi en exclusiva. Eso es común alrededor del mundo. Per se no tiene por qué tener una connotación negativa. Entre otras porque el éxito financiero, y los demás objetivos, se asocia con el éxito deportivo.

En Colombia, sin embargo, hemos resultado con un esquema donde el éxito financiero está separado del futbolístico. En el caso de muchos equipos, si uno no gana, el dueño gana. No existen incentivos para generar afición, escribir historia.

Cambiar la función objetivo es un imposible en el corto plazo. Difícil aun en el largo plazo. Los rumores apuntan a un torneo alternativo, incluso sin Santa Fe. Un torneo sin un histórico de ese tamaño simplemente no es viable. Destruir para avanzar no parece la mejor opción.

Desde adentro debe entenderse que si se logra que la Liga tenga éxito deportivo, todos saldrán ganando. Si los equipos colombianos sistemáticamente juegan semifinales de torneos continentales, los derechos de TV de nuestra Liga valdrán más. Para lograr eso, el dinero que se recibe por TV no puede ser proporcional. Quienes nos representan deben recibir más. Con mayores ingresos, en términos absolutos, los equipos menores pueden recibir lo mismo, incluso más. Los grandes podrán competir mejor y, al final, en dinero, que es el objetivo central: todos ganan.

Es cuestión de diseñar un mecanismo apropiado, coordinar objetivos tal que sean compatibles con ganar. Deben aprovechar la estructura única del fútbol, una asociación donde es legal un comportamiento cartelizado. Es dejar de dispararse en el pie.

Comparte en redes: