El fútbol colombiano no les perdona errores a los técnicos

En un torneo de afanes por buenos resultados, los entrenadores tienen poco margen de equivocación. En nueve fechas, cuatro DT dejaron sus cargos. José Eugenio Hernández, el último en unirse a la lista de los que dieron un paso al costado.

Fernando “Pecoso” Castro dejó la dirección técnica del Bucaramanga.

Con la salida ayer de José Eugenio Hernández de la dirección técnica del Tolima, volvió a quedar demostrado que en un torneo como el colombiano la paciencia y la tolerancia para establecer un proceso son muy pocas o de muy pocos. Gabriel Camargo, un dirigente reaccionario a los marcadores, le dijo no más al entrenador bogotano, quien será reemplazado por Alberto Gamero, otro DT que en su momento fue relevado cuando estaba al mando del Júnior de Barranquilla (26 de marzo de este año).

El Cheché se convierte en el cuarto estratega que deja su cargo cuando el campeonato del segundo semestre está en marcha. El español Ismael Rescalvo renunció a Envigado el 2 de agosto, cuando su equipo ya había jugado cinco encuentros y el saldo era apenas de 2 puntos de 15 posibles. Tres días antes Fernando Castro también había desistido a continuar siendo el timonel de Bucaramanga, luego de perder 1-0 como local con Huila. Los dos anteriores no recibieron una carta, se anticiparon y prefirieron tomar el control de su destino.

El entrenador restante es Óscar Pérez, a quien se le notificó el 6 de agosto que no sería más el encargado del equipo profesional de Rionegro Águilas, curiosamente (al igual que el Pecoso) tras caer con Huila por 2-0 y ubicarse en la última casilla de la tabla de posiciones. Sea que hayan dejado el cargo o que les comunicaran que no necesitaban más de sus servicios, Rescalvo, Castro y Pérez dejaron de ejercer entre la quinta y sexta fechas de un torneo pactado a 20 partidos, es decir, con el 70 % de los puntos por disputar y entendiendo que en el último certamen el octavo clasificó con 29 puntos.

¿Lo hubieran logrado? Eso queda para la especulación. Lo cierto es que sumado a los cuatro nombres dados, hay otros tres que están muy cerca de las fauces del lobo. Hernán Torres, en el América; Francisco Maturana, en el Once Caldas, y Héctor Cárdenas, en el Deportivo Cali.

El rendimiento discreto en la Liga no condena al estratega tolimense del cuadro escarlata; perder puntos con rivales directos en el descenso, sí. Por su parte, Maturana, que llegó al conjunto blanco bajo la bandera del cambio, tampoco ha podido lograr regularidad, además de ser cuestionado por sus planteamientos tácticos. Por último Cárdenas, quien con el equipo verde tiene una efectividad del 33,3 % en nueve partidos disputados, recibió una especie de ultimátum ayer por parte de la directiva azucarera, la que garantizó su continuidad hasta finales de este mes.

Los números son tenidos en cuenta y mucho, más allá de ser un punto de referencia en un deporte impredecible y cambiante. Por ahora, antes de la mitad del certamen, el balance que deja el pecado del afán es cuatro entrenadores fuera y tres penando, es decir, el 35 % de los directores. Y eso que apenas van nueve jornadas.

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