El legado de Vladimir Popovic

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El lunes por la tarde falleció el exdirector técnico campeón con Independiente Santa Fe en 1971 y con Deportivo Cali en 1974.

Para hablar de Vladimir Popovic se tendría que mencionar también a Sekularac, contemporáneo y colega que abrió las puertas de los serbios al fútbol colombiano en 1969, año en el que llegó junto a Toza Veselinovic, técnico de Santa Fe en 1970.

Tanto Popovic como Sekularac ya se habían cruzado en el Estrella Roja de Belgrado, un equipo con el que hicieron historia. También lo hicieron en la selección de Yugoslavia, la misma que derrotó 5-0 a nuestra selección en el Mundial de Chile 1962. De ahí el primer acercamiento.

Popovic estuvo doce años en el Estrella Roja, club que fue su casa y su gloria. Su legado más importante lo dejó con aquella institución, donde debutó en la década de 1950 y que, cuarenta años después, ya como director técnico, logró una Champions League y un Mundial de Clubes en medio de la guerra que libraba su país. Para bien o para mal, el fútbol ha sido un paréntesis de la realidad.

Tras su paso por Belgrado, Popovic jugó en el Stuttgart y el Stuttgart Kickers, en Alemania, en la década de 1960. En 1968, hacia el final de su carrera como futbolista, terminó en Venezuela, de donde era su esposa. Allí jugó con la Unión Deportiva Canarias. Así llegamos a 1970. Toza Veselinovic fue contratado por Hernando Carrillo, presidente de Santa Fe, para dirigir el banquillo de los cardenales. Los serbios, arraigados a la idea del poderío físico y una identidad de juego asociada a la rigidez del atleta, empezaron a inyectar su visión en el fútbol colombiano. Ambos elementos encajarían a la perfección y eso se demostraría con los campeonatos obtenidos por Sekularac como jugador y por Popovic como entrenador. Un sistema dinámico, atravesado por la velocidad del toque y de los desplazamientos, empezó a verse con gusto en Colombia. Santa Fe terminó invicto, pero no logró ser campeón en el 70. Al año siguiente los rojos les siguieron apostando a los serbios, y ahí fue cuando Popovic salió campeón. Con una nómina que tenía, entre otros, a Miguel Ovejero, Miguel Basílico, Miguel Arce, Víctor Campaz y Dragoslav Sekularac, el león ganó su quinta estrella.

Popovic llegó a Atlético Nacional en 1973. Un paso efímero y sin gloria quedó de ese año. En el 74 siguió de verde, pero esta vez para dirigir al Deportivo Cali, con una nómina que tuvo en sus filas a Fernando el Pecoso Castro, Jairo el Maestrico Arboleda, Adolfo el Rifle Andrade, Diego Edison Umaña, Edison Carabalí y Aristides del Puerto, entre otros, el serbio salió campeón.

Con los cardenales y azucareros llegó a la cúspide. En los años 80 volvió al Cali y frente al poderoso América de Ochoa Uribe —que también falleció en estos días—, marcaron una época inolvidable de clásicos en el Valle del Cauca. Aunque Popovic pasó en 1994 y 1995 por Millonarios sin lograr un campeonato, dejó un equipo que quedó en las entrañas de los hinchas. Y así pasaron por el fútbol colombiano el médico Ochoa y el serbio Popovic, dos entrenadores legendarios que ofrecieron grandes espectáculos y dejaron, más allá de estrellas y trofeos, un aire de nostalgia por aquellos partidos en los que siempre primó el buen trato a la pelota.

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