El regreso de Humberto Osorio Botello

Luego de nueve meses de recuperación de una molestia en su rodilla izquierda, el delantero de Valledupar volverá a jugar este sábado (7:45 p.m., por Win Sports) con Independiente Santa Fe, en la visita al Júnior de Barranquilla.

Humberto Osorio Botello, delantero de Independiente Santa Fe.Luis Benavides

El 18 de diciembre de 2016 Independiente Santa Fe jugó la final de la Liga Águila frente al Deportes Tolima. Al minuto 31 del segundo tiempo, cuando el equipo albirrojo ganaba 1-0, Humberto Osorio Botello fue sustituido por Ómar Pérez. Lento y pausado, para que el tiempo pasara, el delantero salió caminando por la zona occidental, se sentó en el banco de suplentes y casi 20 minutos después se levantó para correr hacia el centro del campo y celebrar con sus compañeros el título de Liga. (Lea también: Júnior y Santa Fe intentarán arrebatarle el liderato a Nacional)

Esos 76 minutos que disputó esa noche son los últimos en los que estuvo en cancha con el equipo cardenal. En enero, en medio de la pretemporada 2017, el futbolista de Valledupar sufrió una molestia que lo alejó de las canchas. El diagnóstico del cuerpo médico: tendinopatía crónica sobre el tendón de la bandeleta iliotibial de la rodilla izquierda. El tiempo estimado de recuperación sería de, máximo, dos meses.

Osorio Botello hizo fisioterapia en el Centro Médico Deportivo MET, al norte de Bogotá. Cada mañana, en vez de ir hasta la sede de Santa Fe, en Tenjo, debía presentarse para que lo guiaran en su recuperación. Y después de trabajar dos horas mantenía reposo para que los resultados se vieran más rápido. Aprovechó la calma y la lejanía del fútbol para compartir con su esposa e hija. Jugaba Play Station, leía y, cuando no estaba muy cansado, salía a comer con su familia o a cine a algún centro comercial.

El primer intento fallido fue a mediados de marzo cuando le dieron el aval para entrenar junto con sus compañeros en la sede del club. Sin embargo, apenas aumentaba la intensidad de los trabajos, aparecía nuevamente el dolor en su rodilla izquierda, lo que obligaba a que el proceso de recuperación tuviera que empezar de ceros. (El Deportivo Cali que sueña Juan Fernando Mejía)

“Lo único que le servía para quitar el dolor era el reposo, de resto ninguna terapia solucionaba nada”, rememora el médico de Santa Fe, Rafael Montaña. La fisioterapia se hacía para disminuir el dolor, mejorar la movilidad articular y fortalecer muscularmente las otras zonas del cuerpo que no estaban afectadas. Pero, no se vio mejoría. Los médicos tuvieron que acudir a otros procedimientos poco comunes, como inyectar analgésicos y antiinflamatorios en la zona de dolor. “Intentamos poniéndole plasma rico en plaquetas o terapias de choque, sin embargo, con el tiempo no evolucionaba y cada vez que el jugador se sometía a cargas de entrenamiento normales persistía la molestia”, apunta Montaña.

El desespero de Humberto y de los médicos fue tal, que buscaron otra opinión. El delantero de 29 años viajó a México para visitar a los médicos del Tijuana, equipo en el que había actuado y quienes lograron recuperarlo de una molestia similar que había tenido en 2015. Le hicieron los respectivos exámenes y el diagnóstico fue el mismo que el inicial. Sin embargo, la prontitud de una respuesta concreta obligó a  buscar una opinión de un médico diferente, así que llevaron a Humberto a Estados Unidos para que lo viera un especialista en rodilla, quien ratificó lo que se había dicho y simplemente recomendó una serie de fisioterapias especiales, con sesiones de microelectrolisis percutánea, un técnica que sólo un médico en Colombia sabía hacer.

Osorio Botello regresó a Bogotá con la intención de implementar en su recuperación los detalles que le habían recomendado en Estados Unidos. El fisioterapeuta Jefferson Torres, del MET, se encargó de él. Por las tardes acudía a sesiones de microelectrolisis, un procedimiento que consiste en la aplicación de corriente galvánica por intermedio de agujas de acupuntura, con el fin de generar analgesia y regeneración del tejido. (El “Chicho” Serna, vinculado con lavado de dinero en Argentina)

Regresó a hacer trabajos de campos junto a sus compañeros de equipo. “La última parte de la rehabilitación consistió en dejar a un lado el temor, pues él tenía miedo de volver a sentir esa molestia y por eso no se entregaba al máximo en los entrenamientos”, asegura Montaña. El técnico Gregorio Pérez le dio la confianza y le dijo que veía que podía aportarle al equipo. Lo esperó hasta que el cuerpo médico le dio el alta para jugar y por eso para el partido de este sábado ante Júnior de Barranquilla, en el estadio Metropolitano de Barranquilla, lo convocó.

Aunque en estos nueve meses hubo momentos de incertidumbre, de no saber si podría volver a jugar fútbol de manera profesional, retirarse nunca fue una opción. De hecho, recordó las enseñanzas de Luis, su padre, quien en el barrio Santa Rosa de Valledupar organizaba equipos para que pudiera jugar. También rememoró los días en que María, su madre, quería darle todo a la mano, pero él prefería conseguirlo por sus propios medios. Su esposa y su hija fueron su motivación para seguir, las que le dieron ese impulso para creer. En esta recta final de la Liga Águila, Humberto espera aportarle a Santa Fe con goles, como lo hizo el año pasado en la obtención de la Liga Águila y la Copa Suruga Bank.