
El desgaste de la cancha de El Campín reabrió la discusión de por qué los clubes colombianos siguen dependiendo de estadios que no controlan y cómo esa decisión termina afectando al fútbol.
Foto: Instituto Distrital de Recreación y Deporte
El deterioro de la gramilla de El Campín no es un accidente ni un problema coyuntural causado por un aguacero puntual. Es la consecuencia de la dependencia de los clubes de escenarios que no controlan y que, en muchos casos, no están pensados prioritariamente para jugar al fútbol.
En Bogotá, el debate volvió a ser tema de conversación la semana pasada por el mal estado del campo. Millonarios, Santa Fe y hasta Fortaleza se vieron obligados a aplazar partidos por pedido de la Dimayor, con la intención de proteger la integridad física de los...

Por Juan Carlos Becerra
Periodista de la Universidad de Palermo de Argentina. Escribo sobre Tecnología y deportes, especialmente Futbol, Baloncesto y Fútbol Americano. Apasionado por la Música.@JuanBecerra24jbecerra@elespectador.com