El testamento de Jorge Perdomo, saliente presidente de la Dimayor

El dirigente huilense hizo una completa exposición sobre su gestión al frente del fútbol profesional colombiano. Dejó en entredicho la honorabilidad de algunos presidentes de los clubes, quienes lo terminaron sacando de su cargo por una votación de 20-16.

Jorge Perdomo, ex presidente de la Dimayor.
Jorge Perdomo, ex presidente de la Dimayor.El Espectador

“Yo no tengo espíritu de mártir, pero tengo un compromiso con la gente buena que está en el fútbol y no los voy a decepcionar. Y eso sí, les digo que no voy a aceptar ninguna lección de buen gobierno o transparencia de aquellos que han fallado en proteger el fútbol y lo han sometido al escarnio público, pues carecen de autoridad moral. Seguramente me he equivocado (…), pero cuando las personas hacen lo correcto mucho más de lo que se equivocan, no pueden terminar siendo juzgadas por sus errores tan inclementemente sino por sus aciertos”.

Estas duras palabras hacen parte del informe de gestión que presentó el saliente presidente de la Dimayor Jorge Fernando Perdomo, en una enérgica intervención en la cual no tuvo reserva alguna para expresar sus puntos de vista. El dirigente huilense formuló un llamado a desarmar los espíritus y a dejar atrás el odio y la descalificación que convirtieron el debate en un teatro de agravios. “Habrá futuro si todos asumimos el compromiso para que el gobierno del fútbol sea transparente, moderno y creíble”.

En esa última intervención Jorge Perdomo resaltó aspectos fundamentales del fútbol profesional colombiano. Por ejemplo, que el presupuesto ejecutado en 2017 ascendió a los $109.000 millones, y que, en el propósito de hacer crecer el fútbol, entre sus ejecutorias deben destacarse la implementación del torneo femenino, el trasporte aéreo para los afiliados a la categoría B, la entrega de millonarios recursos a varios equipos para construir sus sedes deportivas y el desarrollo de múltiples actividades para fortalecer la economía de los clubes.

Respecto al fortalecimiento de la Dimayor en su parte organizacional, el informe de gestión de Jorge Perdomo dejó ver que sí existían discrepancias respecto a algunos manejos económicos. En particular, se destaca la auditoría que se ordenó a los contratos de Win Sport y Go Sports. El informe de gestión recalcó que Win Sports quedó el derecho exclusivo de producir y trasmitir los partidos del fútbol profesional colombiano, y Go Sports ofició como asesor en la venta de los derechos de TV.

Sin embargo, resaltó Perdomo, por una errada interpretación de una cláusula de confidencialidad, este contrato de Win Sports estuvo vedado a los presidentes de los clubes y a los dignatarios de la Dimayor. Incluso Perdomo recordó que, durante una reunión de la comisión de mercadeo, la gerente financiera Pilar Abella señaló que nunca conoció el contrato, que siempre le fue vedado el acceso y que la metodología y las instrucciones para el cobro eran entregadas por el secretario general, Rafael Arias.

El saliente presidente de la Dimayor agregó que la decisión de ordenar auditorias fue tomada de manera independiente y autónoma por la comisión de mercadeo. Además manifestó que se contrató a una firma de abogados para asesorar a esa comisión en lo que debe ser el contrato más importante del fútbol profesional colombiano. En otro tema conexo, Perdomo precisó que se le dio poder a otro abogado en las denuncias por hurto agravado y falsedad contra Henry Garzón y Elkin Puerto, contador y tesorero de la entidad, que robaron aproximadamente $1000 millones.

Respecto a la creación del canal premium, Perdomo le dijo a la asamblea extraordinaria de los clubes de fútbol que, en la actualidad, los ingresos por TV son sólo de US$33 millones y que, además, por errores de cálculo, se tomó la decisión de monetizarlos a una tasa representativa de $1.800 por dólar, significando perder aproximadamente $253.000 millones en estos cinco años. Este reparto, no está pesando en la economía de los clubes y en equipos como Nacional lo hace en menos del 3,7%.

En consecuencia, una comisión integrada por varios presidentes de clubes estuvo revisando los esquemas de negocios de TV en Europa y en el sur del continente. En particular, en el informe se resaltaron los casos de Ecuador, Perú y Chile. Por eso, la pretensión del canal premium es una penetración gradual en una cifra realista del 30%, lo cual se puede traducir en una suma superior a los US$630 millones. La propuesta que se analizó tenía el atractivo de la inmediatez, pero, como alguien lo comentó, era un confite envenenado.

En consecuencia, aclaró Perdomo, la comisión le comunicó a Win Sports que sus propuestas no eran aprobadas porque la ecuación económica que presentaron no fue satisfactoria. Y fue clara en la premisa inamovible para que el fútbol, a través de la Dimayor, tenga una participación mayoritaria en cualquier modelo de negocio. La fórmula propuesta era de 44% para la Dimayor y 56% para Win Sports. Por eso, la propuesta del canal, según la comisión de mercadeo, “no satisface las expectativas del fútbol colombiano y por eso se deben considerar propuestas de terceros”.

Otro aspecto novedoso en el informe de gestión final de Jorge Fernando Perdomo a los presidentes de los clubes tiene que ver con las relaciones institucionales, y en él se destacan la participación para detener el trámite del proyecto de ley que pretendía prohibir todo tipo de publicidad dirigida a niños y restringirla a los adolescentes en sectores como bebidas gaseosas. De haberse convertido en ley, “habría tenido un alto impacto, pues no habrían podido pautar en equipos como Nacional, Medellín, Júnior, Millonarios, Caldas, Cali y América”.

En la actualidad, recalcó el informe, se están apoyando dos proyectos de ley. Uno para permitir que los clubes que toman en arriendo o administración un estadio tengan disposición para generar mejoramientos; y el segundo para crear una norma autónoma e independiente que penalice el amañamiento de partidos, que castigue el lanzamiento de objetos peligrosos al terreno de juego, y que condene con prisión la invasión a la cancha cuando el propósito sea para amenazar o atacar jugadores, técnicos u oficiales del partido.

Perdomo destacó que el escenario de mejor éxito en las relaciones institucionales fue la intervención en el trámite de la reforma tributaria de 2016. Lo que se logró fue impedir el impuesto de IVA  a los préstamos y ventas de derechos de jugadores, que sólo en 2017 representó a los clubes una economía de $40.000 millones. Para alertar a la Dimayor sobre los proyectos de ley que puedan aceptar al fútbol, se contrató una asesoría con la firma Sexto Sentido, para evitar lo que denominó “el ingrato suceso que convirtió a los equipos en sociedades anónimas”.

Dos aspectos finales del informe dejaron ver aspectos particulares de la discusión interna. El primero rotulado bajo la expresión “salvar a nuestro asociado Gustavo Moreno de la amenaza de perder su equipo a manos de un tercero”. Y explicó que se han librado batallas ante tres jueces de tutela, la Superintendencia de Sociedades, Coldeportes, Superintendencia de Industria y Comercio y Consejo de Estado, pues no se trata solo de la defensa de un asociado “sino de preservar la institucionalidad sobre la autonomía de la asamblea de la Dimayor para determinar quiénes pueden ser sus asociados”.

“No es entendible que una industria como el fútbol, con una inmensa posibilidad de crecimiento y de generar riqueza, esté con equipos con dificultades económicas y que las posibilidades de crecimiento no se aborden porque sus administradores se caractericen por la inacción o se queden en la zona de confort”, recalcó Perdomo, quien manifestó que estaba capacitado para liderar con transparencia las tres nuevas líneas de negocio para generar mayores recursos: el canal premium, en el que han manifestado interés  Caracol TV y Fox Sports, y los negocios de las apuestas y los viajes.

Según conoció este diario, después de la votación, Jorge Fernando Perdomo hizo saber que devolvía los pasajes a Rusia que le había otorgado la Fifa y a su esposa por parte de la Federación Colombiana de Fútbol. En su explicación, Perdomo aclaró que no era correcto utilizar esos pasajes cuando ya no era dignatario de la Dimayor ni tampoco miembro el Comité Ejecutivo. Además, trascendió que tuvo una millonaria oferta económica para que él aplazara la realización de la Asamblea, pero que no lo hizo pues lo consideró como una acción poco ética.

En ese mismo sentido, dejó constancia de que su conflicto con Álvaro González Alzate surgió por defender los intereses del fútbol profesional, y que su denuncia ante la Conmebol fue una obligación de reconocimiento a la institucionalidad. Perdomo concluyó: “quienes actuamos en la dirigencia del fútbol, no podemos pretender que, prevalidos de nuestra condición de órgano rector del fútbol colombiano nos creamos legitimados para tomar decisiones por encima de las normas, la ética y la decencia. Debemos cambiar y debemos comenzar por el interior de nuestra organización para construir confianza”.