Historias del clásico Millonarios-Santa Fe

El Espectador hizo un recuento de los partidos más importantes entre los tradicionales clubes bogotanos, antes del duelo de este miércoles, por la ida de la final de la Liga Águila.

Una jugada del 7-3 a favor de Santa Fe, partido que se disputó el 23 de febrero de 1992. / Archivo El Espectador

Ganar, el único verbo admitido por un hincha cuando se juega un clásico. Y más si se sabe que una derrota puede generar una semana posterior de malos ratos, de bromas, de cuestionamientos, de análisis banales, de no saber vivir. Sí, puede sonar exagerado, pero hay gente que lo vive de esa manera, con nostalgia si su equipo no gana, con goce si el resultado es favorable. Ahora bien, haga de cuenta que usted es un aficionado de ese tipo, de los que tiene una bandera por detrás de la familia, de los amigos... sólo un poquito por detrás. Millonarios y Santa Fe, escoja el que quiera y ubíquese en el estadio El Campín, en el juego de ida de una final, la primera directa entre ambos por un título del fútbol colombiano. ¿Qué le puede dar tranquilidad y una sonrisa autocompasiva a ese hincha?

Conocer la historia puede ayudar a calmar la angustia, a que los momentos previos al pitazo sean más llevaderos. Por eso les hacemos un recuento de los clásicos capitalinos más destacados, con triunfos azules o rojos. Sea cual sea el resultado de hoy y el del domingo, será una llave imposible de olvidar. Tenga en cuenta que, aunque las estadísticas no son determinantes en el fútbol, es bueno tenerlas presentes. Por ejemplo: hasta la fecha, sumando todas las competiciones, embajadores y cardenales han disputado 309 encuentros, con 119 victorias para Millos, 106 empates y 84 triunfos para Santa Fe.

El comienzo de la rivalidad

El primer clásico bogotano fue el 19 de septiembre de 1948, una época en la que la capital de la República se recuperaba del Bogotazo (164 días antes), de un centro en ruinas, de liberales indignados y conservadores escondidos. Y, de cierta manera, el fútbol ayudó a mermar la tragedia, a obnubilar la memoria, a apaciguar una división política tan evidente, tan cruel. Sexta fecha del primer torneo colombiano, estadio El Campín, 25 mil espectadores, abrigos y sombreros, tarde soleada, un potrero que hacía las veces de cancha. Ermenegildo Germán Antón y el primer gol para Santa Fe tras un centro de Gabriel Pineda, después vinieron siete más, cuatro para el cardenal, tres para el embajador. La figura: el argentino Jesús Lires López, El Gallego, quien anotó la primera tripleta de este duelo en la victoria roja por 5-3.

23 años después, luego de 44 triunfos de Millos, 27 empates y 28 éxitos de Santa Fe, llegó un partido en instancias definitivas. Fue el 14 de diciembre de 1975, cuando ambos clubes tenían opciones de ser campeones. Un empate escueto fue el veredicto del clásico. Willington Ortiz y Carlos Alberto Pandolfi, los anotadores de un espectáculo que vieron más de 50 mil personas, de hinchadas mezcladas en las tribunas, de banderas rojas y azules. El equipo del chileno Francisco Hormazábal sería el campeón después (Santa Fe le ganó a Júnior y Medellín, mientras que Millonarios igualó con Bucaramanga y venció al Cali), el último título del club cardenal antes de la sequía de 37 años.

Millonarios y su estrella 11

Hasta ahora este ha sido el único clásico que dejó una estrella. Y no precisamente porque fuera una final, sino porque Millonarios, con un triunfo, lograba el título en un cuadrangular en el que también estaban Nacional y Deportivo Cali. En ese duelo, que le permitió al conjunto azul llegar a nueve puntos, dos más que el cuadro azucarero y obtener su estrella 11, Willington Ortiz, Jaime Morón y Juan José Irigoyen marcaron para un 3-1 final. El descuento estuvo en los pies de Gabriel Mendoza. Alegría para el equipo azul, dirigido en ese entonces por Pedro Dellacha. La vuelta olímpica, en El Campín, ante la mirada impávida de los hinchas santafereños que intentaban abandonar raudos el escenario deportivo.

El clásico de la discordia

Penal para Millonarios. El árbitro Ramiro Rivera vio lo que otras 45 mil personas no vieron, una falta fuera del área sobre Rubén Darío Hernández. Convirtió Mario Vanemerak, en el minuto 89, y triunfo para el embajador por 2-1. La sospecha generó una arremetida e investigaciones minuciosas, que después se volverían más profundas por los triunfos abultados del conjunto azul en el resto del cuadrangular. Que están comprando árbitros, que se perdió la decencia en el fútbol, que todo era resultado de la voluntad del narcotráfico. Una derrota, un hecho, miles de conclusiones, entre ellas, la mano de la mafia en un deporte que dejó de ser impredecible y se volvió premeditado simplemente por la afición y la voluntad de los grandes narcos de ver a sus equipos campeones.

Ya en la década de los 90 sucedió uno de los partidos más recordados por la afición cardenal. El humillante y contundente 7-3, el 23 de febrero de 1992, en la primera fecha, algo que aún se escucha comentar entre los hinchas más veteranos del club albirrojo. No fue el triunfo más significativo de Santa Fe, pero sí la derrota más dolorosa para Millonarios. Y no era para menos, en apenas 45 minutos el cuadro dirigido por Jorge Luis Pinto ya ganaba con amplia ventaja, una muestra de superioridad absoluta, de jugar bien y anotar bien ante un portero joven, de 22 años, con mucho talento, pero un poco inexperto para este tipo de duelos (Óscar Córdoba). Y si de un lado todos fueron villanos, del otro hubo muchas figuras, entre ellas el equipo y su funcionamiento práctico y letal. Además, Adolfo El Tren Valencia, marcó dos goles y generó, en repetidas ocasiones, el “ole” en la tribuna.

Finalmente, en este recuento de clásicos que fueron más allá de ser simples partidos, está la final de la Superliga de 2013, del Santa Fe campeón en el primer semestre de 2012, de Millos y su título al final del mismo año. El 23 de enero, con la localía para los azules, el cuadro cardenal ganó 2-1 (Luis Carlos Arias, en dos ocasiones, y Pedro Franco) y cuatro días después la victoria volvió a quedar en manos del equipo de Wilson Gutiérrez por 1-0 (Carlos Valdés).

El de este miércoles será el partido 310 entre los equipos más tradicionales de Bogotá, el más importante de una historia nutrida que podrá derribar la tesis de que todo tiempo pasado siempre fue mejor, pues el que se imponga podrá decir que ganó un nuevo título y con un valor agregado: frente al eterno rival.

*Para escribir esta nota se usó como referencia el libro "Historia del clásico Millonarios-Santa Fe", de Guillermo Ruiz Bonilla.