Jhon Duque, el pulmón de Millonarios

El mediocampista fue una de las figuras en el título 15 del cuadro embajador.

Jhon Duque celebra el gol de Matías de los Santos. Mauricio Alvarado - El Espectador

El fútbol siempre fue el anhelo de Jhon Duque. Desde pequeño pasó el tiempo con un balón en los pies. Pateándolo sin cesar, siempre a un punto fijo en una pared cualquiera. Eso le dio la técnica para ser eficaz en los pases y hacerlos con precisión. Las habilidades crecieron y su papá al ver sus cualidades lo apoyó. Quiso que siguiera su sueño, así que lo metió en escuelas de este deporte como las de Manolín Pacheco, Santa Fe y Compensar. Nunca se destacó por su estatura, esa fue la razón por la que el conjunto cardenal lo rechazó. Pero cuando un deportista tiene grandes objetivos, todos los obstáculos se vuelven superables. Sin embargo, ese fue uno de los motivos por los que es responsable con los estudios.

Estuvo alejado del alto rendimiento por tres años, se dedicó a estudiar Ingeniería Industrial en la universidad de los Andes, pero incluso allá no pudo dejar de lado el balompié. Era el jugador diferente del equipo, volaba sobre el terreno de juego y hacía ver fácil lo difícil. Pocos pudieron detener sus gambetas. Nadie en el equipo de la universidad entendía la razón por la que estaba estudiando y no jugando profesional, pero después de esos cuatro semestres tuvo que aplazar porque le salió una oportunidad única para lograr por fin el sueño de llegar al fútbol grande. Fue capitán de CEIF en el torneo Nacional Sub-20, jugó el Torneo del Olaya, fue prestado a La Equidad.

Pero fue en Fortaleza donde dio sus primeros pasos como profesional. Donde dejó ver todas las cualidades que tenía con el balón. Fue clave en el ascenso de Fortaleza en 2015 y en 2016 estuvo tiempo completo en primera división con el cuadro bogotano. No obstante, nuevamente la vida lo puso a prueba. En un partido frente a Nacional sufrió una lesión de ligamentos. Aunque lo recomendable era que se operara, existía la posibilidad de una rehabilitación a punta de fisioterapia. Y así lo hizo. Montó bicicleta para irse desde Normandía a los entrenamientos de la escuadra capitalina y tuvo una buena recuperación.

Sus actuaciones ya habían llamado la atención de varios equipos del fútbol colombiano, pero fue Millonarios el que lo trajo como refuerzo para disputar la Copa Libertadores. No obstante, el equipo quedó rápidamente eliminado del torneo continental. Pero sus habilidades fueron notadas con rapidez por Miguel Ángel Russo, quien le dio tiempo en el equipo. Su respuesta fue de inmediato. No tardó en meterse en los corazones de los hinchas del cuadro embajador y hoy es una de sus figuras, se convirtió en uno de los estandartes de la escuadra capitalina. En el pulmón del equipo.

La disciplina siempre fue el arma de Jhon Duque. Esa lo tiene a un paso de graduarse de Ingeniero Industrial y, además, lo convirtieron en uno de los ídolos de Millonarios. En el primer partido de la final del fútbol colombiano fue una de las figuras y este domingo en el estadio El Campín llevó al equipo a tocar el cielo con las manos. No sobresalió en el último encuentro, pero cumplió, como lo hizo a lo largo de todo el semestre en la Liga Águila. Ayudó para que esas amarguras que se vivieron en los últimos años quedaran en el olvido y ahora se conviertan en ilusión, porque en él hay un diamante dispuesto a brillar con luz propia.