La buena onda de Santa Fe en el entrenamiento antes del clásico ante Millos

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Previo al enfrentamiento número 300 por liga entre ambos, los equipos bogotanos citaron al periodismo a la misma hora. Las masas se decantaron por el lado azul, pocos por el rojo. Crónica.

El viernes pasado, ambos clubes, de presentes distintos, preparándose para el clásico bogotano 300 de la historia, citaron a la prensa casi a la misma hora. Uno a las 9:00 a.m., el otro a las 9:45 a.m. Al periodismo le tocó escoger bando. Como era de esperarse, casi todos se decantaron por el lado que más seguidores convoca: el azul. Y pocos, alrededor de siete periodistas nada más, se fueron hasta Tenjo a cubrir la trinchera roja, que contrario a su rival de patio, vive una coyuntura feliz. Y estaba de celebración: su cumpleaños 79.

Puntual, el primero en entrar en escena fue un Harold Rivera de buen semblante. El técnico de Independiente Santa Fe tiró una sonrisa ante el interrogante de El Espectador. Se le preguntó por un jugador resistido, que asumió, solo, la responsabilidad y carga de un escándalo colectivo fuera de las canchas, y que hoy por hoy, es uno de los futbolistas con mejor nivel del cuadro cardenal: el lateral Carlos Arboleda, un hombre que todavía no accede a hablar con este diario, o con cualquiera de los medios de comunicación, pero que ya va cediendo y pronto volverá a abrirle las puertas a la luz pública.

“Lo volvimos a reencauchar, ¿cierto? (risas). No, bien, bien... no es solo él. Lo que hace Torijano, Castellanos aporta en el arco, lo de Palacios también. Es un conjunto, un trabajo en equipo, pero bueno, cuando las individualidades andan en buen nivel, el equipo se crece. Como pasa con los goles de Valdés. Carlos es un jugador que aporta, dentro y fuera de la cancha es una gran persona. Se entrena bien, eso también influye en el momento que vive”, apuntó el timonel del cuadro capitalino.

Y sabe que en estos partidos las coyunturas son lo de menos. Son duelos aparte que tienen un sabor especial. “El clásico es un partido diferente. Gamero (DT de Millos) dirá lo mismo: estos partidos se juegan distinto. Nosotros pensamos diferente antes de estos encuentros, son los clásicos, es el rival de patio y vamos a buscar los tres puntos”.

Se va Rivera, entra en el plano un Diego Valdés inspirado, enrachado, pero que está parco, tranquilo. Declara con calma, apelando a la cordura, al conjunto. “No hablemos de lo personal, hablemos del equipo que coge un momento bueno”. Pero le pedimos un poco de emoción, que se saliera del libreto, de las palabras en plural, para pegar el salto al singular. Se le pregunta por su racha: es el goleador del campeonato con cinco goles en seis partidos.

-Pero Diego, cómo se siente, cómo está, porque le está entrando todo, ¿no?”- el goleador intentó mantener la serenidad, pero no aguantó.

-No, pero... (risas). Es el equipo, no me gusta tocar temas individuales. Estamos haciendo un gran torneo, con mentalidad ganadora, mejorando día a día y vamos a trabajar muy fuerte por ganar el clásico”.

Y finalmente se cierra el diálogo con los medios de comunicación con la incursión de Andrés Pérez. Se juega un partido especial, es bogotano y en su hoja de vida figura su pasado en Millonarios. Es el pilar del mediocampo cardenal junto con Daniel Giraldo: tienen una química especial, se entienden con las miradas, uno sube, el otro se queda, pura sinergia.

“Con Daniel hemos jugado muchísimos años. Nos conocemos desde niños y siempre hemos jugado y compartido mucho y eso se nota en la cancha porque nos conocemos bastante bien”, responde, no sin antes aclarar que “en los clásicos no importa cómo se esté en la tabla, lo importante es ganarlos”.

La cita será hoy a las 7:40 de la noche en El Campín, o en el televisor, para aquellos afortunados de la era prémium. Un día especial, el clásico 300, que en su historial registra un saldo de 116 triunfos para los azules, 81 para los rojos y 102 empates.

Día diferente, partido aparte: poco importan los 11 puntos del equipo cardenal o los modestos cinco de Millos, o el lado por el que se decantó la prensa.

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