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Así cantaba Nino Bravo por allá en 1972. “Libre como el sol cuando amanece... yo soy libre”. Y ese es el tema de estas líneas dominicales, porque es llamativa la frondosa lista de jugadores libres por estas calendas. Con solo mirar el panorama local, podemos hacer un ejercicio sobre la cantidad y calidad de futbolistas profesionales con recorrido reconocido que están libres, sin equipo.
Hay por lo menos 12, eran 14 en principio, pero Danilo Arboleda, al igual que Helibelton Palacios, consiguieron chanfa. Pero quedaron otros como Carlos Sánchez, apodado la Roca, Macnelly Torres, Sergio Romero, Leyton Jiménez, Michael Ortega, Sebastián Salazar, José Fernando Cuadrado y unos más.
Por la edad, frisando los 30 años o un poco más, se encontraron desempleados en el oficio y a duras penas creyendo en una jubilación. Libres para conseguir equipo, para circular en otras ligas, aunque también libres para pensar en qué hacer, a qué dedicar el tiempo libre.
Por estos días sobre el cacareado contrato de Messi (uno entre el reducido grupo de afortunados) es bueno anotar en un juego de palabras la verdad: en el Barcelona gana mucho, aunque también el equipo gana mucho, por los llamados derechos de imagen del jugador. Pero Messi no tiene problema económico y resolvió hace rato su futuro familiar, mientras quizá muchos de los citados arriba no dispongan de suficientes recursos para atender el futuro. Es un drama que les llegó de sopetón.
Claro que no es exclusividad de nuestros jugadores. En Brasil, Kaká, célebre jugador del São Paulo y clubes de Europa, está en dique seco al igual que su paisano Alexandre Pato. Y ni hablar de Diego Costa. Futbolistas que ganaron mucho billete y quizá tengan el ahorro suficiente para enfrentar las necesidades y exigencias del mañana.
El ejercicio del fútbol profesional no dura toda la vida y algunos nunca creyeron en esa realidad. Este mensaje es más para quienes hoy disfrutan, especialmente a los jóvenes, de ese trasegar por las canchas del mundo.
Ni hablar de la desocupación de quienes son directores técnicos, porque no surgen más equipos y al igual que la canción, “no hay cama pa tanta gente”. En España, por citar un caso, más de 500 técnicos tienen su diploma y sus ganas de trabajar. Acá, proporcionalmente hablando, ocurre algo similar. Los malos resultados son los que deciden su permanencia en los cargos. De ahí esa rotación que se ve en todo el universo del fútbol. Equipos colombianos al comienzo de cada torneo sacan 15 jugadores y los reemplazan por otros 15. ¿Alguien sabe qué pasa con los que salieron? Si son libres... mejor sería que tuvieran trabajo, ¿o no?
