La crisis del balón en el Eje Cafetero

Once Caldas es uno de los coleros en la A. Pereira y Quindío podrían quedar eliminados de las semifinales de la B.

Francisco Maturana ha tenido una mala campaña con el Once Caldas. / Cristian Garavito - El Espectador

No la pasan bien los equipos tradicionales del Eje Cafetero.  La crisis que sufren Deportivo Pereira y Deportes Quindío, ya con varias temporadas en la categoría B, parece habar alcanzado al Once Caldas, que está en la parte baja de la tabla en la primera división y quedará complicado con el descenso para 2018.

La situación se agudizó este fin de semana debido a las malas presentaciones de risaraldenses y quindianos en la ida de los cuartos de final de la categoría B. Las derrotas 3-0 ante Real Cartagena y 5-0 contra Llaneros de Villavicencio, respectivamente, los dejaron con muy pocas opciones de remontar en los duelos de ida, el próximo fin de semana, en el que tambipén se definirán las otras dos llaves: Leones-Orsomarso y Barranquilla-Cúcuta.

Como si fuera poco, por los lados de los matecañas se especula con divisiones internas en el plantel. Y los hinchas cafeteros invadieron la cancha del estadio Macal, de la capital del Meta, por lo que seguramente serán sancionados.

Así las cosas, ambos clubes podrían quedarse fuera de la disputa del título del segundo semestre y después un cupo a la A, frente a Chicó, el campeón del primer semestre.

Su única opción de ascender entonces sería por reclasificación, en la que pelean la punta con el Cúcuta Deportivo. El que termine primero en esa tabla jugará por un cupo en la máxima categoría contra el perdedor del duelo entre Chicó y el ganador del presente torneo.

El año pasado Pereira, dirigido ahora por el técnico argentino Alberto Bulleri, dejó escapar el ascenso en el último minuto, mientras que hace tres temporadas fue Quindío el que desperdició varias opciones de regresar a la A.

Además de las malas gestiones administrativas de las juntas directivas de esos clubes, la apatía de los gobernantes de la región y la incredulidad de la afición han generado conformismo. A eso se suma que económicamente les es más viable mantenerse en la B, porque sus costos operacionales son menores y como son equipos tipo A, por su historia y tradición, reciben beneficios financieros como si estuvieran en primera.

Lo del Once Caldas es diferente. Hace un par de años llegaron nuevos inversionistas con la idea de inyectarle capital, pero los resultados deportivos dieron al traste con el proyecto. Ni siquiera la contratación del experimentado técnico Francisco Maturana sirvió como revulsivo para un plantel que aunque no es de los mejores del país, tampoco debería estar tan abajo en la tabla.